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| Por la salud y la vida |
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VER
El país está atravesando un delicado momento, por la influenza porcina que ha afectado a mucha gente, con lamentables casos de fallecimientos. Se paralizan las actividades escolares y se suspenden reuniones multitudinarias, para evitar contagios. Los servicios pastorales y religiosos sufren modificaciones. Es encomiable la actitud responsable de la mayoría de la población, atendiendo las indicaciones de la autoridad. Hay muchos signos de solidaridad y fraternidad, características de nuestro pueblo en situaciones de emergencia.
Sin embargo, no faltan los que sistemáticamente desconfían de todo lo que diga o haga el gobierno. Sostienen que es una trama, urdida para apuntalar la economía de la industria farmacéutica. A pesar de que instancias tan serias como
JUZGAR
El Señor Jesús atendió con un corazón misericordioso a muchos enfermos, sin retraerse por el peligro de posibles contagios. No se alejó de los leprosos y tocaba a los aquejados por diversos males. Hasta con su saliva les procuraba la salud. Muchas veces les daba indicaciones de lo que debían hacer, como lavarse en la piscina de Siloé, o presentarse ante los sacerdotes, como marcaba la ley de Moisés. Nos encargó cuidar a los enfermos y procurar su salud. Lo mismo hicieron los apóstoles y es lo que hemos hecho en
En Aparecida, decimos que a Jesucristo “también lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos, que reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe, paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo… En el reconocimiento de esta presencia y cercanía, y en la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de
Los enfermos son los rostros vivientes y permanentes de Jesús entre nosotros. Ojalá esta contemplación de fe, nos lleve a un servicio amoroso, paciente y sostenido con ellos.
ACTUAR
Ante la emergencia actual que vive el país, hay muchas cosas que hacer. Ante todo, seguir las indicaciones de las autoridades de salud y no ser irresponsables. El no tomarlas en cuenta, puede ser una falta de justicia y de solidaridad con los demás. La desconfianza no ha de ser causa de irresponsabilidad social. No puede faltar la oración intensiva, para pedir al Dios de la vida que nos la conserve y nos ayude a recobrar la salud, para seguir sirviendo en la familia, en la sociedad y en
Los enfermos no están obligados a
“En las visitas a los enfermos en los Centros de salud, en la compañía silenciosa al enfermo, en el cariñoso trato, en la delicada atención a los requerimientos de la enfermedad, se manifiesta, a través de los profesionales y voluntarios discípulos del Señor, la maternidad de
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal
http://www.diocesisancristobal.com.mx
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| Actualizado ( Domingo, 03 de Mayo de 2009 22:29 ) |


