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| Mensaje Mons. Luis Artemio Flores Calzada, con motivo de la Influenza |
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A todos mis hermanos sacerdotes, religiosos (as), y fieles laicos (as) de nuestra amada Diócesis de Valle de Chalco, les envío un fraterno y esperanzador saludo.
En cuanto a las misas dominicales del domingo 3 de mayo del presente año, informarles a los fieles que no están obligados a ir a misa, pero en atención a la festividad de la santa cruz pueden celebrarse algunas misas al aire libre, de preferencia en el atrio sin presencia de ninguna persona enferma, con cubre bocas, evitar el saludo de mano y de beso, dar la comunión en la mano, por ello recomendamos a los fieles que asistan con las manos limpias.
En la conferencia de hoy 1 de mayo el Sr. Secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, nos daba el reporte que de los 358 pacientes que fueron positivos al “virus”, 343 conservan la vida y 15 murieron (11 del D.F., 2 del Estado de México, 1 de Oaxaca y 1 de Tlaxcala), esto nos da una esperanza saber que si se atiende oportunamente se puede combatir el virus ya que se cuenta con la medicina necesaria, sigamos colaborando con las medidas preventivas.
Como cristianos reavivemos nuestra fe y nuestra esperanza en el Señor Jesús quien es el Señor de la historia, de la vida y de la salud. La contingencia que vivimos nos da la oportunidad de establecer lazos de fraternidad y solidaridad entre todos los mexicanos, siendo responsables de la propia salud y de la de los demás, como también aprovechar este tiempo para estrechar más los lazos de convivencia en la familia, ya que por el ritmo acelerado que llevamos, se pierden o se debilitan estos vínculos. Esta situación nos hace pensar también en nuestra condición de creaturas, somos frágiles y la vida que tenemos es un regalo de Dios, no la destruyamos ni con la droga, ni con el alcohol, ni con la violencia o todo lo negativo que pueda dañarnos.
Como mexicanos ponemos también nuestra confianza en nuestra madre Santísima de Guadalupe que nos dice en la persona de Juan Diego: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella: está seguro que ya sanó”.
Hagamos oración por los que han muerto y por sus familiares para que Dios los conforte, oremos por los enfermos para que los sane, oremos por los médicos y los científicos especialistas para que Dios les de sabiduría para erradicar el virus de la influenza humana, de nuestra patria y del mundo entero.
Les bendice su seguro servidor en Cristo.
+ Luis Artemio Flores Calzada
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| Actualizado ( Miércoles, 06 de Mayo de 2009 08:52 ) |


