Escrito por Mons. Luis Artemio Flores Calzada    Lunes, 04 de Mayo de 2009 09:40    PDF Imprimir E-mail
Mensaje Mons. Luis Artemio Flores Calzada, con motivo de la Influenza

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros."(Jn 20,19)  

A todos mis hermanos sacerdotes, religiosos (as), y fieles laicos (as) de nuestra amada Diócesis de Valle de Chalco, les envío un fraterno y esperanzador saludo.

La contingencia sanitaria que estamos viviendo por el virus de la Influenza nos da la oportunidad de reconocer que la vida y la salud son un don de Dios que debemos cuidar con mucho esmero, por ello los exhorto a que sigamos todas las recomendaciones que nos han dado las autoridades sanitarias de nuestro país (utilizar el cubre bocas, lavarse continuamente las manos, evitar el saludo de mano y de beso, permanecer en casa, no asistir a lugares donde exista numerosa concentración de personas, para evitar ser contagiados. En caso de detectar algún enfermo con los síntomas de la influenza: dolor de cabeza, tos, dolores musculares, cuerpo cortado, flujo nasal, temperatura por encima de los 38°, acudir inmediatamente al médico, no auto medicarse y que la persona no entre en contacto con otros para evitar el contagio.

 

En cuanto a las misas dominicales del domingo 3 de mayo del presente año, informarles a los fieles que no están obligados a ir a misa, pero en atención a la festividad de la santa cruz pueden celebrarse algunas misas al aire libre, de preferencia en el atrio sin presencia de ninguna persona enferma, con cubre bocas, evitar el saludo de mano y de beso, dar la comunión en la mano, por ello recomendamos a los fieles que asistan con las manos limpias. 

 

En la conferencia de hoy 1 de mayo el Sr. Secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, nos daba el reporte que de los 358 pacientes que fueron positivos al “virus”, 343 conservan la vida y 15 murieron (11 del D.F., 2 del Estado de México, 1 de Oaxaca y 1 de Tlaxcala), esto nos da una esperanza saber que si se atiende oportunamente se puede combatir el virus ya que se cuenta con la medicina necesaria, sigamos colaborando con las medidas preventivas.

 

Como cristianos reavivemos nuestra fe y nuestra esperanza en el Señor Jesús quien es el Señor de la historia, de la vida y de la salud. La contingencia que vivimos nos da la oportunidad de establecer lazos de fraternidad y solidaridad entre todos los mexicanos, siendo responsables de la propia salud y de la de los demás, como también aprovechar este tiempo para estrechar más los lazos de convivencia en la familia, ya que por el ritmo acelerado que llevamos, se pierden o se debilitan estos vínculos. Esta situación nos hace pensar también en nuestra condición de creaturas, somos frágiles y la vida que tenemos es un regalo de Dios, no la destruyamos ni con la droga, ni con el alcohol, ni con la violencia o todo lo negativo que pueda dañarnos.

 

Como mexicanos ponemos también nuestra confianza en nuestra madre Santísima de Guadalupe que nos dice en la persona de Juan Diego: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella: está seguro que ya sanó”.

 

Hagamos oración por los que han muerto y por sus familiares para que Dios los conforte, oremos por  los enfermos para  que los sane,  oremos por los  médicos y los científicos especialistas para que Dios les de sabiduría para erradicar el virus de la influenza humana, de nuestra patria y del mundo entero.

 

Les bendice su seguro servidor en Cristo. 

 

 

+ Luis Artemio Flores Calzada
Obispo de Valle de Chalco

 

Actualizado ( Miércoles, 06 de Mayo de 2009 08:52 )
 
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