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| Mensaje de Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez, con motivo de la Influenza |
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COMUNICADO A TODOS LOS SACERDOTES Y
A TODOS LOS FIELES CRISTIANOS DE LA DIÓCESIS DE TULA
“…la vida en Cristo sana, fortalece y humaniza. Porque “El es el Viviente, que camina a nuestro lado, descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte, de la alegría y de la fiesta”. (DA 356)
Ayer por la tarde, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha subido a fase 5 el nivel de alerta por influenza, esto implica redoblar nuestro compromiso y conciencia para sumarnos corresponsablemente a las indicaciones de prevención que implementa el Gobierno Federal y Estatal a través de la Secretaría de Salud. Nosotros, reafirmando nuestra opción por la vida y el cuidado de nuestra salud, como regalos de Dios, debemos actuar con plena conciencia y responsabilidad para el bien de todos, por eso, en acuerdo con la Vicaría de Pastoral, determino lo siguiente, por lo pronto hasta el 6 de mayo:
· Se suspenden todas las Misas, incluidas las del Domingo próximo.
· Los templos estarán abiertos, en horario normal, y a los sacerdotes les sugiero exponer el Santísimo Sacramento para la oración personal de los fieles, “ya que la Eucaristía es el centro vital del universo, capaz de saciar el hambre de vida y de felicidad”. (DA 354)
· Donde sea inaplazable alguna ceremonia, como las bodas, celébrese sólo el rito del sacramento sin Misa, con un máximo de 10 personas y al aire libre.
· Se aplazan o suspenden las Fiestas Patronales.
· Pido recomendar a la gente la oración desde sus casas, preferentemente el Santo Rosario en familia.
· Sería bueno seguir la celebración Eucarística a través de los medios de comunicación (radio* y TV de cobertura nacional).
· En relación a los estipendios ya recibidos, si los fieles lo piden, se deben devolver.
Una vez más les recuerdo que si no tienen necesidad de salir a la calle, aprovechen este tiempo para intensificar la convivencia y el diálogo en familia, sin dejar de elevar sus oraciones a Dios por la pronta solución de este problema.
Exhorto a todos a no caer en la angustia y en la alarma colectiva. El Señor nos dice: “No tengan miedo” (Mt 28,5). Como a las mujeres en la mañana de Resurrección, nos repite: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” Que en todas estas pruebas nos alienten los signos de la victoria de Cristo resucitado. Ahora más que nunca, tenemos que actuar conforme a la esperanza cristiana. No estamos solos. Él está siempre con nosotros y ha llegado a ser para todos “la gran Esperanza”. No olvidemos que María, Madre de la Esperanza, nos acompaña y sostiene en este caminar y nos guía hacia el encuentro de la esperanza que no defrauda: Cristo resucitado.
“Que el Dios de toda esperanza los colme de gozo y de paz en el camino de la fe y haga crecer en ustedes la esperanza por el poder del Espíritu”. (Rm 15,13)
+ Juan Pedro Juárez Meléndez
IV Obispo de Tula
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| Actualizado ( Miércoles, 06 de Mayo de 2009 09:00 ) |


