Cuautitlán Izcalli, Julio 04 del Año Eucarístico 2005.

"No habrá un mundo nuevo sin hombres nuevos"
Inició la LXXIX Asamblea General del Episcopado Mexicano

Cuautitlán Izcalli, lunes 4 de julio, oficina de prensa de la CEM,.- Con la participación de 120 obispos de toda la República, inició la 79ª Asamblea General del Episcopado Mexicano, la cual estaba programada para el mes de abril de este año, pero fue pospuesta hasta estas fechas debido al delicado estado de salud del papa Juan Pablo II y su posterior deceso.

Monseñor Carlos Aguiar Retes, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano y Obispo de Texcoco, fue el encargado de dar la bienvenida e informar sobre los acontecimientos más relevantes en materia eclesial tanto nacional como internacional, ocurridos desde la Asamblea pasada –en noviembre de 2004- hasta el día de hoy.

En su mensaje, Monseñor Aguiar recordó los últimos días del pontificado de SS Juan Pablo II como “un final de evangelización plena y fecunda” y la posterior “partida a la casa del Padre y celebraciones póstumas”, así como la elección de Benedicto XVI; más tarde hizo un repaso de los acontecimientos en el Episcopado Mexicano, entre los que destacó los nombramientos de nuevos Obispos: Mons. Faustino Armendáriz para Matamoros, y el P. Rafael Sandoval para la Tarahumara el 4 de enero; Mons. José Antonio Fernández como Obispo de Tuxtepec, el 11 de febrero; y el 24 de junio, Su Santidad Benedicto XVI nombró Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey a Mons. Alfonso Cortés.

Más tarde, el Secretario General, hizo un repaso de los traslados, aniversarios y estado de salud y decesos de los Pastores de la Iglesia Católica Mexicana, así como las declaraciones oficiales y acontecimientos eclesiales celebrados tanto en México, Latinoamérica y Roma.

“No habrá un mundo nuevo, sin hombres nuevos”

El presidente de la CEM, Mons. José Guadalupe Martín Rábago, pronunció un emotivo mensaje de apertura de la Asamblea, en el que, inspirado en la parábola del Buen Samaritano, llamó a sus hermanos Obispos a reflexionar sobre la “realidad que experimentan amplios sectores de nuestra sociedad mexicana. Viven, pero tirados por el camino de la historia; sufren golpes y heridas que los tienen en dolorosa postración (violencia, pobreza, corrupción y narcotráfico)”. El también Obispo de León, luego de hacer un recuento de las heridas que padece “el pueblo que nos ha sido confiado”, recordó el objetivo de la Asamblea: “Continuar la revisión de las estructuras de nuestra Conferencia”, al mismo tiempo que lanzó un par de “preocupantes” preguntas: “¿No estaremos imitando a aquellos profesionales del culto (…) que viendo al hombre tirado y medio muerto, dieron un rodeo y siguieron su camino? ¿No estaremos desviando la mirada para dirigirla, tal vez con narcisismo, sobre nosotros mismos?”.

Con esto, Monseñor Martín Rábago resaltó que las nuevas estructuras tienen que estar al servicio de esta sociedad, y que los Obispos tienen que estar a la altura de las circunstancias, porque “se necesitan elementos bien calibrados si queremos ofrecer ayuda eficaz”, así mismo destacó que estos cambios no se hacen con mentalidad de “técnicos, ni tomamos decisiones en base a pura eficacia operativa; somos en primer lugar creyentes, somos Pastores (…) para hacernos solidarios de las preocupaciones de los sufrimientos de los hombres, nuestros hermanos”.

“No habrá un mundo nuevo, sin hombres nuevos. Podríamos decir que nuestra Conferencia Episcopal no contará con estructuras nuevas y eficientes sin nuestro empeño por ser, cada vez más, Obispos renovados”, concluyó.

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