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MENSAJE
AL PUEBLO DE DIOS QUE CAMINA EN MÉXICO |
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2. Hemos celebrado recientemente, con espíritu de fe y con gran gozo, la clausura del Año de la Eucaristía en nuestras diócesis. Estamos a la espera del Documento Postsinodal que nos presentará las conclusiones de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos con el tema “La Eucaristía fuente y cumbre de la vida y misión de la Iglesia”. Próximamente celebraremos en nuestra Patria cuatro grandes acontecimientos eclesiales en este mes de noviembre: El Congreso Internacional sobre Iglesia y Estado Laico, del 14 al 17; la Beatificación de los mártires en Guadalajara, el 20; la presentación del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en la Ciudad de México el 21 y 22, y el XIII Congreso Nacional Misionero (CONAMI) en Mérida del 28 del mismo mes al 3 de diciembre. 3. El objetivo de nuestra LXXX Asamblea General ha sido: “Discernir y definir la reestructuración de las Provincias Eclesiásticas para prestar un servicio evangelizador más eficaz al México actual, en sintonía con la recién aprobada reestructuración de las Comisiones Episcopales de la CEM”. 4. Visión de la realidad: Al contemplar con ojos de pastores la realidad actual de nuestro país hemos considerado la diversidad geográfica, cultural, religiosa y pastoral. • Detectamos algunas sombras
como, como consecuencia de una vida sin Dios: la inseguridad, la
violencia, la corrupción, el narcotráfico, la pobreza
extrema. Una brecha cultural, socioeconómica, laboral y bajo
nivel de educación.
5. Discernimiento: Como hombres de fe, hemos meditado la Palabra de Dios (Mt 24, 45-51), que nos presenta como ejemplo al siervo fiel y prudente. “Fiel”, es decir digno de confianza, cumplidor, responsable; “prudente”, que tiene capacidad de pensar y decidir adecuadamente y está a la altura de lo que se le ha encomendado. También meditamos en el discernimiento como una búsqueda de la voluntad de Dios, abiertos al servicio y al amor a nuestros hermanos. Esto nos ha motivado a hacer un camino de conversión, en diálogo fraterno, buscando la voluntad del Padre, en fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Así queremos poner en práctica lo que el Santo Padre nos encomendó: ser promotores y modelos de comunión, valorar las realidades temporales e iluminarlas con la luz del Evangelio, promover la justicia y la solidaridad a favor de los más pobres y desprotegidos. 6. Conclusión: El trabajo de reestructuración de nuestra Conferencia Episcopal, pretende lograr un mejor servicio al país, como traducción de nuestro compromiso desde una Iglesia en actitud de escucha, que testimonie la misericordia del Padre. Queremos una comunión pastoral más sólida que encarne el evangelio en todos los sectores de la sociedad. Queremos caminar al frente del Pueblo de Dios con nuestro testimonio de solidaridad entre las diócesis, agrupadas en Provincias eclesiásticas, y manifestar así la presencia del Reino de Dios en el mundo. Finalmente, desde nuestra misión de pastores, no podemos dejar de valorar el presente que vive nuestro país, que se prepara a las elecciones del 2006. Consideramos que es una nueva oportunidad para alentar la esperanza y fortalecer el camino de nuestra democracia. Invitamos a todos a conocer y reflexionar los comunicados y talleres que hemos elaborado al respecto. Santa María de Guadalupe nos conduzca a todos los mexicanos por caminos de justicia y de paz. Cuautitlán Izcalli, a 10
de Noviembre de 2005 Por la Conferencia del Episcopado
Mexicano:
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CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
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