Lago de Guadalupe, Estado de México, Abril 16 del año del Señor 2007

 

“Discernir los nuevos tiempos”.

1 Inicio del trienio 2006-2009.


1.1 Agradecimiento de la elección.

Siendo ésta la primera ocasión que me toca inaugurar una Asamblea Plenaria quiero dirigir mi saludo a todos Ustedes mis hermanos Obispos para agradecerles la confianza que han depositado en mi persona y la disposición que me han manifestado en estos primeros meses para colaborar en las tareas propias de la Conferencia Episcopal.

Durante estos meses le he pedido mucho a Dios que me permita, en esta responsabilidad, cumplir su voluntad y ser instrumento de su gracia. Por esta razón, agradezco a Ustedes y a tantos fieles que me han ofrecido su oración.

Por eso, explícitamente quiero decirlo, iniciamos esta LXXXIII Asamblea Plenaria en el nombre del Señor Jesús.

1.2 La carta pastoral 2000.

Es bueno recordar que la renovación de nuestras estructuras de la CEM, principalmente la de las Comisiones Episcopales, fue en buena parte promovida por la carta pastoral del año 2000 titulada “Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”.

Efectivamente el eje transversal de la carta que insiste en la necesidad de una conversión pastoral (No. 118) y las distintas y variadas reflexiones, muy motivadoras, invitándonos a una mayor conciencia y promoción de la comunión eclesial para lograr una mejor incidencia y eficacia pastoral, ayudaron a que nos propusiéramos en noviembre del 2003 una reflexión común sobre el ser y quehacer de la Conferencia Episcopal que desembocó en el proceso de renovación de nuestras estructuras.

Directamente también afirmábamos en el No. 144: “necesitamos fortalecer las instancias nacionales de la Conferencia del Episcopado y los servicios que éstas prestan a las Diócesis y Regiones Pastorales… se requiere una mejor articulación y cohesión entre las mismas, de acuerdo a criterios pastorales comunes y a una visión más orgánica, profesional y convergente”.

Ahora ya hemos dado ese paso con claridad y plena conciencia en el trienio pasado, por ello, hoy nos corresponde aprovechar la nueva estructura y hacerla funcionar inspirados con los mismos propósitos expresados en la carta pastoral 2000. En razón de esto, el Consejo Permanente aprobó el siguiente objetivo para nuestra Asamblea:

“Actualizar el mensaje de la Carta Pastoral 2000: “Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”, para clarificar en el contexto actual la misión y el servicio de la CEM en el trienio 2006-2009”.

2 Perspectivas y programación.

Me permito presentar algunas perspectivas desde nuestra realidad y desde la misma carta, que confío propicien ya la reflexión, que centrará los trabajos de esta Asamblea hacia la programación del trienio.

2.1 El momento del país.

Una vez superado el complejo proceso electoral 2006 e iniciado el nuevo sexenio del gobierno federal estamos siendo testigos de la imperiosa necesidad de establecer un diálogo institucional con las diferentes instancias de los gobiernos locales y federales para orientar las prioridades del País y resolver los asuntos de mayor envergadura.

Señalo a modo de sugerencia los siguientes:

1. La reconciliación nacional para descubrirnos hermanos y disponernos a poner en común nuestras convergencias, dejando para otro momento los asuntos delicados, donde la diferencia de posición propicia la polarización y radicalización, la violencia, al menos verbal, y la incomprensión e intransigencia que causa sordera para escuchar la posición del otro y ciega la capacidad para entender la racionalidad de los argumentos.

2. La reforma de Estado para lograr una forma de gobierno más adecuada a nuestra democracia. Es indispensable encontrar la gobernabilidad respetando la pluralidad política y la auténtica separación de los poderes pero con posibilidad real para llegar a los acuerdos que necesita el País.

3. La reforma fiscal, que a decir de los peritos, es la clave para afrontar y superar la inequidad social que agobia a nuestro pueblo y que obstaculiza y detiene la meta de que México sea una casa digna para todos.

2.2 Colaboración de la Iglesia desde lo afirmado en la Carta pastoral.

Traigo a cuenta algunos textos de la carta que pueden ayudarnos a recordar nuestra visión, actitud y disposición común:

Reconocimiento de los principales retos que tiene el país.

Vivimos como población una situación de cambio profundo y complejo en todos los aspectos de la vida social, y en todos los rincones del país, que da origen a una nueva cultura y a un nuevo estilo de vida caracterizados por los siguientes aspectos fundamentales:

Ante la crisis del modelo de Estado centralizado y homogéneo, la sociedad mexicana emerge como una realidad plural, más abierta y exigente en búsqueda de espacios y participación…
La sociedad mexicana quiere… consolidar procesos e instituciones que permitan la representación de toda la sociedad a través de métodos transparentes y de autoridades legítimamente elegidas, a las que se les pueda pedir cuentas de su actuar periódicamente.
Se percibe un clamor por buscar la superación de las causas estructurales de la pobreza y de la exclusión, a través de un modelo de desarrollo integral fundado en la justicia social.
La sociedad mexicana quiere un desarrollo sustentable que, cuidando la riqueza y el equilibrio de nuestro patrimonio natural, sea capaz de integrar los avances técnicos y las inversiones en una visión auténticamente humana de la calidad de vida y del medio ambiente para todos los mexicanos.
La sociedad mexicana quiere ser sujeto de su propio destino de acuerdo a toda su riqueza humana, material, cultural y espiritual (No. 66).
Se trata de un profundo anhelo de millones de mexicanos deseosos de crecer al interior de una cultura de la vida que fortalezca instituciones democráticas y participativas, fundadas en el reconocimiento de los derechos humanos y en los valores culturales y trascendentes de nuestro pueblo…Esto supone una educación integral basada en el respeto a la persona humana y a la cultura, que incremente la responsabilidad y participación ciudadanas (No. 67).

Aporte que la Iglesia está dispuesta a dar.

Crear espacios de encuentro, de diálogo y de reflexión en los que, partiendo de la realidad y de la identidad de nuestra Nación, debemos revisar qué es lo que nos une como mexicanos, cuáles son nuestros referentes comunes y dónde están los principales problemas que nos han contrapuesto, de manera que podamos encontrar los caminos para crecer en un clima de reconciliación, de justicia y de paz (No. 69).

Ofrecer nuestra aportación desde la misión que nos es propia, es decir, desde el anuncio evangelizador, que asume la verdad de Dios, que es amor y la verdad del hombre, llamado al amor y a la plenitud de la vida (No. 71).

Compartir sin odios ni violencias, una humanidad y un destino común, aportando complementariamente cada uno lo suyo (No. 72).

Importancia de la memoria histórica y su purificación.

Es también la hora de que la verdad histórica integral de México brille con mucha mayor claridad, desde sus mismos orígenes pasando por todas las etapas de nuestro caminar hasta el día de hoy, superando prejuicios y descalificaciones, dualismos y reduccionismos (No. 73).

A los católicos mexicanos nos ha hecho falta cultivar y esclarecer la memoria histórica de nuestra fe (No. 74).

Es urgente que demos un paso hacia delante en una mejor comprensión de nuestra historia, de modo que no seamos prisioneros del pasado sino que, emprendiendo el camino del perdón y de la purificación de la memoria, los males de antaño no nutran el odio ni sigan lastimando y, sobretodo, no se vuelvan a repetir (No. 80).

Actitudes de la iglesia: discernimiento y comprensión.

Nos toca discernir los nuevos signos de los tiempos y comprender cómo ellos afectan, positiva y negativamente, a la fe, a la esperanza y a la caridad de los miembros de la comunidad eclesial (No. 86).

Como Iglesia misionera estamos llamados a comprender los desafíos que la crisis de la modernidad y la propuesta cultural de la postmodernidad, con su despertar religioso, presentan a la nueva evangelización de América en un complejo proceso de globalización (No. 89).

3 En camino a la V CG.

Inaugurada por el Santo Padre Benedicto XVI tendrá lugar en Aparecida, Brasil del 13 al 31 de mayo próximo la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Marcará sin duda un hito más de la Historia y el rumbo pastoral de la Iglesia Católica en el continente.

Esta Asamblea se coloca en la recta final de la preparación hacia la V Conferencia, por ello conviene que señalemos nuestra expectativa y corresponsabilidad.

3.1 Expectativas.

Hace apenas unas semanas, el pasado 27 y 28 de marzo nos reunimos los 22 Presidentes de las Conferencias Episcopales de América latina y el Caribe. Dicha reunión inició con una puesta en común de las expectativas ante el evento eclesial más significativo del continente.

En primer lugar fue general la constatación de que todas las Conferencias Episcopales se han preparado y esperan la celebración como un momento de gracia. Hay plena conciencia del difícil y desafiante momento que vivimos, y en general se espera que la oración, reflexión y discernimiento de los Obispos logre un documento eclesial motivador y lleno de esperanza para el futuro inmediato de nuestros pueblos.

Por un lado se constata que en general los países no han encontrado la estabilidad democrática que garantice los valores fundamentales de la convivencia social, pues hasta ahora la mayoría de los gobiernos no han podido establecer las estrategias y políticas públicas que reviertan la enorme inequidad social y económica que aqueja casi a todos los países.

Se percibe por lo anterior, un cierto desencanto por la democracia que ha hecho añorar y en varios casos regresar la llegada de políticos que encarnan las superadas figuras de caudillos y que ponen en práctica las dañinas medidas populistas que a largo plazo no solo no resuelven los problemas sino que los complican aún más.

Por otra parte, la globalización y la internacionalización de la política condicionan los esfuerzos locales y convierte en tarea indispensable la articulación y coordinación de las acciones. Esto en términos eclesiales lo podemos interpretar como una mayor exigencia de comunión y unidad.

El problema migratorio con todas sus consecuencias negativas es un mal endémico que necesita de la ayuda de tratados internacionales para garantizar el respeto de los derechos humanos de todo migrante. Pero sobretodo es urgente encontrar solución a las causas como la falta de empleo en los países de origen para que la migración no sea un recurso obligado para muchos trabajadores.

Los retos y desafíos para la Iglesia en su vida interna no son menores. Los mismos condicionamientos sociales cuestionan a la Iglesia y la ponen en seria necesidad de replantearse sus estrategias pastorales. En este sentido la reflexión que se ha venido haciendo sobre el discipulado y la necesidad de proponer una Iglesia en estado permanente de misión parece bien acogida.

3.2 Corresponsabilidad.

La delegación de miembros mexicanos será la segunda en tamaño (16 Obispos y 8 entre sacerdotes, consagrados y laicos), y por lo mismo, tendrá un peso específico. De ahí la importancia de contar con un tiempo en nuestra Asamblea para compartir el documento de síntesis y discernir los temas que nos parezcan más oportunos proponer para la reflexión de la Quinta Conferencia General.

4 La UPM.

4.1 Los 25 años de la UPM.

La Universidad Pontificia de México, obra del Episcopado Mexicano cumple 25 años de su reapertura. Hemos querido corresponder a la solicitud de los directivos de la Universidad invitando al inicio de la presente Asamblea a una delegación de maestros y estudiantes para compartir la celebración eucarística que acabamos de vivir y que fue presidida por el Señor Cardenal Norberto Rivera Carrera en su calidad de Gran Canciller.

Con ella hemos dado gracias a Dios, nuestro Padre, que nos ha permitido mantener esta noble institución al servicio de la Iglesia en México ayudando en la difícil pero indispensable labor de formar cristianos, tanto sacerdotes como consagrados y laicos.

Sabemos por experiencia propia, ya que ahora contamos con exalumnos por todo el país y en todas las diócesis, el bien que hace una persona íntegra con capacidad académica en las tareas pastorales y de servicio al mundo.

4.2 La conveniencia y oportunidad de fortalecer su colaboración con la CEM.

Aprovechando esta ocasión me atrevo a lanzar una iniciativa, que en realidad está en la finalidad para la que fue creada la Universidad, pero quiero explicitarla para cobrar conciencia. Me parece oportuno que en el marco de esta Asamblea en la que propondremos y aprobaremos los programas de las Comisiones Episcopales que cada una de ellas se preocupe de concretar alguno o varios servicios de la Universidad en sus actividades.

Quiero solicitar a los miembros de la delegación aquí presente hagan extensiva nuestra felicitación a los demás profesores y alumnos, así como a los empleados que no pudieron asistir. ¡Que el Señor siga bendiciendo nuestra Universidad para bien de la Iglesia y de México!

Conclusión.

Finalmente expreso mi gratitud a todos los que nos acompañan en el inicio de esta Asamblea, especialmente a los representantes de la Prensa.

Termino expresando mi deseo de que esta LXXXIII Asamblea Plenaria sea un buen inicio del trienio 2006-2009. Que el Señor Jesús nos dé nueva vida y María de Guadalupe nos acompañe en el gozo de la Pascua que estamos celebrando.

 

+Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco y
Presidente de la CEM.


 

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