El primer viaje del Papa busca recordar a la Iglesia lo escencial

 
 

COMUNICADO DE LA COMISIÓN EPISCOPAL
PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACION
EN CHIAPAS

 

Reunidos en Asamblea Episcopal durante esta semana pascual para perfilar nuestra acción pastoral en el siglo y el milenio que iniciamos, ante el avance logrado por unanimidad en el Senado de la República, de la reforma constitucional para reivindicar la dignidad y los derechos indígenas, los Obispos de la Comisión Episcopal para la Paz y la Reconciliación en Chiapas, expresamos lo siguiente:

La dignidad es el valor inmediato que brota del ser persona, como lo reconoce la enseñanza social cristiana desde el comienzo de la primera evangelización en nuestra patria. Por ello, valoramos positivamente el hecho de que la iniciativa de reforma constitucional reconozca la dignidad de los mexicanos y en particular de los indígenas, reprobando toda discriminación y dando a la mujer el lugar que le corresponde. El hecho de colocar esta ley en el artículo segundo, vemos la importancia que se atribuye a los pueblos indígenas, que constituyen el sustrato original de nuestra Patria.

En la reforma al artículo l°, hubiéramos deseado encontrar el término “reconoce”, en vez de “otorga”, pues la Constitución reconoce derechos y no los otorga. Hay derechos que son connaturales a toda persona y no una concesión del Estado. Pero valoramos particularmente que en el marco constitucional la iniciativa proponga avances positivos en temas como educación, autonomía, desarrollo, disfrute de tierras, bienes naturales y el amplio margen que deja a los Estados, Municipios, Pueblos, Comunidades y a la responsabilidad personal.

Apreciamos el paso que se ha dado, porque afianza los caminos que se están abriendo para la paz en Chiapas. Reiteramos nuestro rechazo al camino de las armas, y apoyamos decididamente las vías políticas que las hagan innecesarias. Esta ley que se abre paso, fruto del esfuerzo de muchos actores, marca senderos para la paz.

Somos conscientes de que, como toda ley humana, esta reforma constitucional es limitada y perfectible y que, por tanto, no se excluye que se sigan buscando mecanismos para su perfección; pero es necesario aceptar este esfuerzo de nuestros legisladores por escuchar y tratar de armonizar diversas tendencias en torno a este asunto tan trascendental para el país. Exhortamos, por ello, a toda la comunidad mexicana, a aceptar, valorar y respetar esta ley, para vivir en armonía social. Por otra parte bien sabemos que no basta elaborar buenas leyes, sino, en una sana cultura legal, tener la disposición efectiva de cumplirlas.

Como la puerta del Año Jubilar es la persona de Cristo y ha quedado abierta, confiamos que este panorama prometedor que avizoramos, sea en Cristo una puerta abierta a la paz que todos anhelamos y una esperanza de un futuro más justo y fraterno para México.

Exhortamos a todos los fieles a superar todo residuo de racismo y aceptar sincera y fraternalmente a los indígenas, siguiendo el ejemplo de Santa María de Guadalupe, que supo combinar en su Imagen lo que parecía irreconciliable, y a cuya protección materna confiamos estos esfuerzos por la dignidad, la justicia, la paz y la reconciliación.

México, D.F., a 26 de abril del 2001

 

+ Luis Morales Reyes
Arzo
bispo de San Luis Potosí
Pte. de la CEM y de la CEPRECH
 

 

+ Héctor González Mtez.
Arzobispo de Oaxaca
Pte. de la C.E. de
Pastoral Indígena

 

+ Sergio Obeso Rivera
Arzobispo de Xalapa
Pte. de la C.E. de
P
astoral Social

 

+ Felipe Aguirre Franco
Arzobispo Coadj. de Acapulco
Admón. Apost. de
Tuxtla Gutiérrez

 

+ Felipe Arizmendi E.
 Obispo de San Cristóbal de L. C.
 
+ Florencio Olvera Ochoa
Obispo de Tabasco
 

 

 

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