El primer viaje del Papa busca recordar a la Iglesia lo escencial

 
 

DECLARACION DE LA COMISION EPISCOPAL

PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACION
EN CHIAPAS

 

Con ocasión de la anunciada visita de los dirigentes del EZLN a la ciudad de México y a otros Estados del país, ofrecemos las siguientes consideraciones:

1.      México es una nación pluriétnica y pluricultural. Nuestras raíces son tanto  milenarias culturas indígenas, como influencias culturales europeas, cuya mezcla enseña que la única humanidad que somos se ha formado por la misma acción creadora y por las migraciones de todos los tiempos. El país no puede prescindir de lo que se refiere a lo indígena, como ingrediente de la identidad nacional.

Por ello, es necesario que tanto las leyes como la atención del Gobierno y de la sociedad civil den el lugar que corresponde a los indígenas. Dejar de atenderlos es una injusticia y un racismo contrarios a los derechos humanos fundamentales y al plan de Dios para la humanidad. Jesucristo nos ha enseñado a amar con preferencia a los más pobres, a los marginados y excluidos, porque todos somos hijos del mismo Dios Padre y, por tanto, hermanos.

Los hermanos indígenas y todos los mexicanos llevamos la dignidad de la persona humana, por naturaleza inteligente, libre y abierta a la trascendencia; principio, sujeto y fin de toda actividad  individual y colectiva.

2.      El EZLN ha decidido no recurrir más a las armas, sino hacerlas innecesarias, por medio del diálogo político, para no ser ya una opción militar, sino una fuerza política. Por eso, exhortamos respetuosamente a los Diputados y Senadores del H. Congreso de la Unión a escucharlo atentamente. Escucharlo es parte del diálogo como medio privilegiado para desactivar la guerra. Esta es, por tanto, una oportunidad que no se puede desaprovechar, para consolidar los caminos de la paz, no sólo en Chiapas, sino en el país.

Después de oír los planteamientos del EZLN y de valiosas aportaciones de otros grupos, los Legisladores procederán con la responsabilidad y la representatividad que la nación les ha confiado, para hacer los cambios constitucionales pertinentes, teniendo en cuenta el bien supremo de la patria. Asimismo, han de empeñarse en la Reforma del Estado, pues algunos de sus aspectos son los temas pendientes de  los diálogos en San Andrés.

3.      Por su parte, el EZLN ha de ser consciente de que el país está conformado por grupos y corrientes de pensamiento muy diversos. La construcción de la democracia exige el respeto a la diversidad y el convivir con quienes son y actúan en forma diferente.

Por tanto, no se puede imponer a toda una nación los criterios de un grupo, aunque éste sea muy respetable y ofrezca elementos muy dignos de ser tomados en cuenta. Esto significa que, una vez que hayan sido escuchados por los Legisladores, han de aceptar la ley resultante que éstos decidan libre y conscientemente.

Si ellos modifican la llamada “Propuesta de la COCOPA”, teniendo en cuenta otros derechos, hay que asumir la ley como sea aprobada con el concurso de todos y no alargar más el conflicto por este motivo.

Y así como hay diálogo para resolver favorablemente la legislación sobre derechos y cultura indígenas, debe haber diálogo entre las partes para atender lo referente a los presos zapatistas y el retiro de las tres posiciones militares que faltan.

Las condiciones para un diálogo eficiente no pueden ser fijadas en forma unilateral.

4.      Exhortamos a la población en general a escuchar los planteamientos que, a su paso por diversos Estados del país, harán los dirigentes del EZLN a la sociedad. Su indumentaria es sólo simbólica, aunque también mítica; lo que importa es el contenido de sus exigencias y el actual método pacífico por el que han optado. Hay que analizar su palabra, discernir ideologías subyacentes y asumir las justas causas que, en el fondo, dieron origen al conflicto, para que éste no se repita más.

Se necesita ser críticos para no dejarse sorprender por la magia del lenguaje y de la propaganda, pero también sencillos y humildes para dejarnos cuestionar en aquello en que hayamos fallado a nuestros hermanos indígenas. En particular, pedimos que se eviten actitudes discriminatorias y racistas, y sobre todo cualquier provocación o agresión violenta, que dañarían más al proceso de paz. Cooperemos todos a la reconstrucción de la paz.

5.      Siendo el Cristianismo ingrediente esencial de nuestras raíces, es elemento imprescindible para solucionar esta situación. Por ello, invitamos a los creyentes en Jesucristo, que intensifiquemos nuestra oración, para que Dios Padre nos conceda los dones de su Espíritu Santo, sobre todo la sabiduría, la prudencia, la verdad y el amor, para que Chiapas y México den un paso importante en la construcción de la justicia y de la paz, que culminen en la fraternidad y la reconciliación. Lo pedimos por intercesión de nuestra Madre de Guadalupe, quien desea vernos unidos a todos los moradores de estas tierras.

México, D. F., febrero 12 de 2001

 

+ Luis Morales Reyes
Arzo
bispo de San Luis Potosí
Pte. de la CEM y de la CEPRECH
 

 

+ Héctor González Mtez.
Arzobispo de Oaxaca
Pte. de la C.E. de
Pastoral Indígena

 

+ Sergio Obeso Rivera
Arzobispo de Xalapa
Pte. de la C.E. de
P
astoral Social

 

+ Felipe Aguirre Franco
Arzobispo Coadj. de Acapulco
Admón. Apost. de
Tuxtla Gutiérrez

 

+ Felipe Arizmendi E.
 Obispo de San Cristóbal de L. C.
+ Florencio Olvera Ochoa
Obispo de Tabasco

 

 

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