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El primer viaje del Papa busca recordar a la Iglesia lo escencial |
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LA PAZ ES EL UNICO CAMINO
Al
Gobierno de México. Como pastores, los Obispos de México, queremos dirigirles una vez más nuestra palabra en estos momentos en que la paz en el mundo sufre una amenaza mayor, en razón del posible conflicto entre Irak y los Estados Unidos de América. Nos mueve a pronunciarnos el hecho de que la guerra nunca será una cuestión aislada que sólo afecta a unos cuantos actores. La guerra siempre es un asunto de extrema gravedad que lastima a toda la comunidad internacional y a todos y cada uno de los habitantes del planeta. Los cristianos estamos llamados a experimentar consternación ante la sola posibilidad de que la guerra ocurra, pues el costo en vidas humanas y en sufrimiento es injustificable. Hacemos nuestras en las actuales circunstancias las palabras que el Papa Juan Pablo II dirigía el 13 de enero de este año al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, refiriéndose a la situación iraquí: La guerra nunca es una simple fatalidad. Siempre es una derrota de la humanidad. El derecho internacional, el diálogo leal, la solidaridad entre los Estados y el noble ejercicio de la diplomacia son los medios dignos del hombre y de las naciones para solucionar sus contiendas. Creemos que en el conflicto entre Irak y los Estados Unidos de América, apoyado por algunos de sus aliados, nos corresponde a todos un papel que jugar para preservar la paz. México siempre ha sido un país a favor de la paz. Son numerosos los testimonios en donde nuestro país ha luchado por la paz y se ha pronunciado contra la guerra. Ha impulsado iniciativas para la eliminación de las armas nucleares y ha contribuido a las Convenciones, en las cuales se ha pronunciado por la eliminación de las armas químicas y bacteriológicas, de las minas personales y el tráfico ilícito de armas, entre otras. Ha promovido la realización de acuerdos de paz en conflictos en el continente y ha dado asilo a miles de víctimas de los conflictos armados. Estas acciones que en distintos momentos de su historia ha llevado adelante, están inspiradas en los principios normativos que rigen la política exterior mexicana plasmados en nuestra Constitución. En este momento delicado, en que México es miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pedimos a nuestras autoridades, se mantengan firmes en su rechazo a la guerra para hacer honor al compromiso de la nación mexicana por la paz del mundo. A los actores políticos en general los llamamos a expresar una voz unánime de rechazo a una guerra denominada preventiva, concepto no considerado por las Naciones Unidas, y que parece esconder intenciones no confesadas. Vemos con satisfacción que la sensibilidad del pueblo mexicano está a favor de la paz y apoya la solución del conflicto mediante una negociación justa y apegada a las normas del derecho internacional. A los católicos de México, siguiendo la enseñanza de Jesús que llama bienaventurados a los que trabajan por la paz, los llamamos a no sentirse ajenos de la responsabilidad de orar y trabajar por la paz, cambiando los sentimientos de odio en sentimientos de reconciliación y luchando por transformar las estructuras de pecado que subsisten en nuestra sociedad, en estructuras de gracia y de solidaridad, pues la paz siempre será obra de la justicia. Invitamos respetuosamente a nuestros hermanos Obispos de las Iglesias particulares del país a convocar a una jornada de oración en todos los templos el domingo 2 de marzo. Esta jornada se sugiere sea acompañada por diversos gestos, como una catequesis a la comunidad, una hora santa, una procesión... Recordamos aquí las palabras del Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae: Las dificultades que presenta el panorama mundial en este comienzo del nuevo milenio nos inducen a pensar que solo una intervención de lo Alto, es capaz de orientar los corazones de quienes viven situaciones conflictivas y de quienes dirigen los destinos de las naciones. Imploramos a Jesucristo, Príncipe de la paz, la luz de su Espíritu que nos permita avanzar en la construcción de un mundo sin violencia. México, D.F., 20 de Febrero de 2003 Por el Consejo de Presidencia:
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