El primer viaje del Papa busca recordar a la Iglesia lo escencial

 
 

¡SIGAMOS ORANDO POR LA PAZ!

 

Al iniciarse la cuenta regresiva para que den comienzo las acciones militares de ataque contra Irak, decididas de manera unilateral por los Estados Unidos de Norteamérica con apoyo de otros países, contrariando un clamor mundial a favor de la paz,  los Obispos de México nos sentimos en el deber moral de reiterar nuestro rechazo, declarando la ilegalidad y la inmoralidad de ésta y de todas las guerras. La guerra en Irak inevitablemente causará la muerte y el sufrimiento de millares de personas inocentes, de heridos y refugiados que tratarán de huir, además de la destrucción y arrasamiento de todo un país. Hay incluso  el riesgo de que esta guerra se extienda a otras regiones y sea una amenaza a la paz y estabilidad en el mundo.

Estamos convencidos de que la guerra no es una fatalidad ante la cual debamos resignarnos y que como se ha dicho, la guerra constituye siempre una derrota para la humanidad. El respeto al derecho internacional, el diálogo leal, la solidaridad entre los estados y la negociación diplomática deben ser los caminos y los únicos medios válidos para resolver los conflictos entre los estados. La observancia del derecho internacional es una de las condiciones para la paz en el planeta. El empleo de la fuerza será siempre el último recurso después de haber agotado todos los caminos para una solución pacífica. 

Al mismo tiempo, queremos expresar nuestro apoyo a la valiente declaración del Sr. Presidente Fox, quien en su mensaje a la nación de este lunes 17 de marzo, ha reiterado la posición de su gobierno en contra de la guerra y del terrorismo, interpretando la voluntad del pueblo de México y apegándose a los principios que marca nuestra constitución. Apoyamos decididamente el llamado que el Sr. Presidente Fox ha hecho al pueblo de México a mantener y fortalecer en estos momentos de grave crisis internacional, la unidad de todos los mexicanos.  

Secundando el llamado apremiante del Santo Padre, invitamos a todos los creyentes y personas de buena voluntad a multiplicar el compromiso de la oración, el ayuno y la penitencia durante este tiempo, para pedir a Cristo el don de su paz, que no podrá darse sin una conversión interior de nuestro corazón y de nuestra mente.

México, D. F. a 18 de marzo del 2003

Por los Obispos de México:

 

+ Luis Morales Reyes
Arzobispo de San Luis
Presidente de la CEM
+ Abelardo Alvarado A
Obispo Auxiliar de México
Secretario General de la CEM

 

 

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