México, D.F., 28 de febrero de 2005

 

MENSAJE DE LOS OBISPOS
DE LA REGIÓN METROPOLITANA CIRCUNDANTE
A PROPÓSITO DE LAS ELECCIONES EN EL ESTADO DE MÉXICO


VOTAR, UNA RESPONSABILIDAD DEMOCRÁTICA

SI PARTICIPAS COMO CIUDADANO DEMUESTRAS QUE CREES EN LA DEMOCRACIA.
PARTICIPA CON TU VOTO LIBRE, CONSCIENTE, RESPONSABLE y SECRETO.
ELIGE AL MEJOR CANDIDATO.

 

A todos los católicos y a los hombres y mujeres de buena voluntad:

1. Que el Señor los bendiga y los proteja, haga resplandecer su rostro sobre ustedes y les muestre su misericordia. Que el Señor les mire con benevolencia y les conceda su paz.

2. Los Obispos que servimos en el Estado de México, nos dirigimos al pueblo de Dios que nos ha sido confiado, antes de que se inicie el proceso para las elecciones de julio próximo. Nos hemos propuesto cumplir con nuestro deber de iluminar la vida, acontecimientos y responsabilidades de nuestros fieles, aunque también ofrecemos nuestra exhortación a todo ciudadano de buena voluntad, a los mismos candidatos en contienda y a las autoridades correspondientes. La Iglesia hace presente el Evangelio en todos los ámbitos y momentos de la vida humana; así hoy en el ambiente político de la entidad, en ocasión de la contienda electoral.

3. Nuestra Misión de anunciar el Evangelio a todos los hombres e impulsarles para que practiquen libremente los valores de Cristo, también en lo que mira a la política, nos lleva a denunciar aspectos antihumanos y antievangélicos cuando se manifiestan en estructuras y procederes políticos que dañan injustamente al pueblo. En política, el bien del pueblo es lo fundamental, lo esencial, por lo que es deber de todos evitar una política ruinosa e injusta .

4. Por fidelidad a esa nuestra misión de pastores, evitamos todo proselitismo u opción pública por un determinado partido, pero no podemos eludir nuestro deber y responsabilidad de exhortar a nuestro pueblo para que todos participen, de la mejor manera posible, en la vida política de nuestra sociedad. Queremos alentar a todos los fieles a investigar el fenómeno político actual; confiamos en que serán capaces de hacer una crítica constructiva, cristianamente creativa, para que, desde la fe, disciernan las distintas situaciones que surgen en el proceso político.

5. Es misión de los laicos cristianos comprometerse en la construcción y santificación del mundo, por consiguiente hacer de la política un camino de santidad; a ellos corresponde el derecho y deber de intervenir directamente en política y de hacer presentes los valores del Evangelio. En el proceder de los partidos políticos y en las estructuras, situaciones y decisiones que realicen quienes detentan la autoridad o el poder público están llamados a participar y a exigir siempre el progreso y el bien de la sociedad.

 

I. ¿Crees en la democracia?

6. La autentica política incluye una educación democrática que capacite a cada ciudadano para participar en los procesos cívicos y en el compromiso solidario del bien común. La democracia requiere la posibilidad de participar libre y activamente, “sea en el establecimiento de los fundamentos jurídicos de la comunidad política, sea en la gestión de los asuntos públicos, sea en la determinación de los campos de acción y de los límites de las diferentes instituciones, como también en la elección de los mismos gobernantes” (Vat. II, GS. n.75)
7. Se valora e impulsa la democracia en la medida en que todos aseguramos la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y según favorecemos cada uno desde nuestro papel en la comunidad, que se garantice a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica (Cf. Juan Pablo II, Centessimus Annus no. 46).

8. Todos hemos de comprometernos en la implantación de una cultura y educación sistemática, insistente y respetuosa, que promueva y contribuya a la educación cívica que favorezca una auténtica democracia, que tenga como principal interés y empeño el bien integral de la familia mexiquense y, en los procesos y vida política, una digna participación ciudadana:

 

II. La democracia exige un voto libre, consciente, responsable y secreto.

9. Como miembros de la sociedad y como miembros de la Iglesia católica, en razón de nuestro bautismo, demostraremos nuestra madurez y compromiso cívico político, respondiendo al llamado de acudir a las urnas el 3 de julio próximo, para emitir nuestro voto responsable, consciente, libre y secreto.

10. Voto responsable que manifiesta nuestro amor y compromiso con la comunidad del Estado de México a la que pertenecemos, en la que vivimos y a la que expresamos que ponemos a su servicio nuestras capacidades participando y comprometiéndonos con nuestro voto.

11. Voto consciente que brota de un discernimiento maduro y profundo sobre la situación de nuestro Estado y sobre las características personales de los candidatos. Un ciudadano consciente se plantea los retos y desafíos a que nos enfrentamos, y propone respuestas y alternativas para comprometerse y colaborar con los futuros gobernantes. Así, quien sea elegido por el pueblo contará con el compromiso de todos los ciudadanos en la búsqueda del bien común, independientemente de afiliaciones partidistas o de intereses grupales o personales.

12. Voto libre que es expresión de la decisión personal de cada votante, sin presiones ni condicionamiento de ninguna especie. Nadie puede obligar a alguien a votar por una persona o por un partido determinado. No son legítimos ni honestos los regalos y ofrecimientos de cualquier especie, para comprometer a alguien a emitir el voto por una determinada persona o partido. Es un derecho y un deber de todo votante denunciar a quien pretende comprar su voto con dinero, o conseguirlo con regalos, promesas imposibles o amenazas.

13 Voto secreto significa que nadie tiene por qué enterarse por quién votará, o a quién se le dio el voto una vez emitido. El voto es personal, privado, secreto. Todos tenemos el derecho de defender la privacidad y el secreto; sin embargo cada quien tiene la posibilidad de dar a conocer libremente su preferencia u opción por determinado partido, persona o por quién haya votado.

14. Pedimos a todos que conozcan analicen, cuestionen, enriquezcan y asuman los proyectos legítimos de los candidatos. Cuiden de que aquel por quien voten sea el más comprometido con los valores humanos, que por ser humanos son cristianos, y que garantice, por sobre todas las cosas, el bien de la comunidad social.

 

III. Elegir al mejor candidato es una responsabilidad democrática.

15. Una manera concreta de ejercer nuestra responsabilidad ciudadana como expresión de la democracia, es apoyar al candidato que, según sus principios éticos, garantice la orientación de sus criterios y decisiones hacia el bien integral de la persona y de la comunidad, independientemente del partido en el que milite. Es importante que votemos por el candidato que haya mostrado, en su trayectoria de vida cívica, un verdadero interés y compromiso por el servicio, la honestidad de vida, la congruencia en la administración pública y la solidez y armonía en su familia, garantía de personas sanas que proyectarán su calidad en el ejercicio de su gobierno. Será un criterio importante analizar y comprobar su actuación en los cargos que se le han confiado anteriormente, hasta tener la certeza de su honradez en su actuar personal y familiar, así como la seriedad y responsabilidad en su trabajo, su capacidad de buen dirigente, y su competencia para presidir y gobernar con espíritu de servicio, o para legislar sabiamente, según sea el caso.

16. Quien se precie de ser un buen ciudadano, responsable y hombre de fe, apoyará y elegirá al candidato que mejor garantice el servicio para la promoción de la comunidad, en base a la justicia social, cuya implantación da como fruto la democracia, la paz, el desarrollo, el progreso y la supremacía del bien común. Será mejor candidato quien se comprometa, de manera especial, en la defensa y el cultivo de los valores familiares, asegurando el apoyo a los jóvenes, y a los esposos en todas las etapas de la vida y a la institución familiar, célula base insustituible en nuestra sociedad mexiquense.

 

IV. Llamado de la Iglesia a todos los participantes en el proceso electoral.

17. Desde nuestra responsabilidad de pastores como obispos de las Diócesis del Estado de México hacemos un llamado a todos los que participan en este proceso electoral:


18. A los candidatos les invitamos a hacer una campaña respetuosa y propositiva. No descarten al opositor denigrándolo, difamándolo o calumniándolo; más bien propongan alternativas viables para conseguir el máximo beneficio a favor de nuestro pueblo y den respuestas serias a las peticiones y necesidades que les presenta nuestra realidad social.

19. A los partidos políticos les pedimos que hagan una campaña con transparencia y honestidad en todo el proceso, de manera que promuevan a sus candidatos y propaguen sus programas; pero respeten a los candidatos de otros partidos, acepten los resultados de la contienda y si pierden, únanse al proyecto de quien gana, para contribuir al beneficio del pueblo y la solidez del bien de nuestra sociedad. Será laudable y meritorio, excelente, que desaparezcan, de una vez por todas, las prácticas deshonestas y corruptas en la realización de campañas y elecciones.

20. A las autoridades civiles en funciones, les invitamos a que respeten y hagan respetar el proceso. No acepten sólo a su partido o a su candidato, sino permanezcan cumpliendo con su papel y misión en la sociedad, ofreciendo las mejores garantías a todo candidato o partido, para que se realice un proceso democrático, participativo y confiado por parte de todos los ciudadanos.

21. A la autoridad electoral, Instituto Electoral del Estado de México, le pedimos que haga cumplir las leyes electorales y que mantenga una sana imparcialidad, cuidando que el proceso se realice con transparencia y participación de todos, sin abusos ni corrupción, y todo conforme a derecho, dando el mismo respaldo y apoyo a los distintos candidatos o partidos.

22. A todos los católicos y a los hombres y mujeres de buena voluntad, les pedimos que participen en las elecciones como ciudadanos responsables y comprometidos.

23. Los que tenemos algún cargo en la Iglesia, obispos, presbíteros y diáconos, no podemos hacer campaña por ningún partido o candidato determinado, pero es nuestro deber invitar a todos a participar y a exigir a los candidatos propuestas que conduzcan claramente al desarrollo y progreso de la comunidad estatal y que aseguren dar respuesta eficiente a las necesidades de nuestro pueblo.

 

V. Hagamos de las elecciones una fiesta.

24 Si nuestro pueblo participa en las elecciones con la esperanza cierta de una vida mejor para todos, la jornada electoral será una verdadera fiesta. Da confianza y alegría ser testigos del gozo de la gente cuando confía en los candidatos y en los partidos y se dispone a participar, responsable y confiadamente, como ciudadano y persona de verdadera calidad moral. Ojalá llegue a respirarse este ambiente democrático, de calidad moral, de seguridad y paz en las elecciones del Estado de México.

25. Exhortamos a todos a vivir el proceso electoral en paz, con respeto y sin violencia, buscando unidos el progreso y desarrollo integral del pueblo. Que las elecciones se realicen con la esperanza cierta de superar la pobreza humana y material, mediante una educación sólida y el apoyo de proyectos ampliamente productivos, de inversiones seguras para generar nuevos empleos, y con la garantía de la superación integral de los jóvenes, las familias y toda la sociedad. Hagamos que la jornada electoral más que contienda política, sea una fiesta de esperanza para el progreso y desarrollo de nuestro pueblo.

26. Durante toda la campaña previa a las elecciones y en las elecciones mismas es fundamental para todos los creyentes, y para los católicos en especial, orar por los candidatos, por las autoridades civiles y por quienes tienen que cuidar la rectitud del proceso electoral de manera responsable y fiel. Como hijos del mismo Padre celestial, según nos enseñó nuestro Señor Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, Príncipe de la paz, unámonos todos y hagamos jornadas de oración y sacrificio, para que el Espíritu Santo nos ayude a vivir en paz y con esperanza, este acontecimiento de suyo tan importante en nuestro Estado. Y que la Virgen Santa María de Guadalupe, nuestra Madre, interceda por nosotros para que construyamos la unidad, el progreso y el bienestar que ella desea para todos los “moradores de esta tierra”.

27. Nosotros como obispos también ofrecemos nuestra oración y nuestra participación democrática. Confiando que este mensaje sea iluminación y motivación oportuna para cuantos debemos participar en el proceso electoral que se realiza en nuestro Estado de México, les hacemos llegar con mucho afecto fraterno, nuestro cariño y bendición.

+Ricardo Guízar Díaz
Arzobispo de Tlalnepantla
+Onésimo Cepeda Silva
Obispo de Ecatepec
+Francisco Javier Chavolla Ramos
Obispo de Toluca
+Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
+Manuel Samaniego Barriga
Obispo de Cuautitlán
+Constancio Miranda Weckman
Obispo de Atlacomulco
+Carlos Garfias Merlos
Obispo de Netzahualcoyotl
+Luis Artemio Flores Calzada
Obispo de Chalco
+Miguel Giles Vázquez
Obispo de Cd. Altamirano
+Francisco Ramírez Navarro
Obispo Auxiliar de Tlalnepantla
+Juan Manuel Mancilla
Obispo Auxiliar de Texcoco

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