León, Gto. 11 de Julio del Año 2005

A LA OPINIÓN PÚBLICA:

En los días pasados, han aparecido en los medios de comunicación diversas interpretaciones sobre lo que un servidor dijo respecto a la libertad religiosa.

Me apena comprobar que verdades a medias se conviertan en auténticas mentiras. Efectivamente en una rueda de prensa se nos preguntó si considerábamos que habíamos alcanzado en la Legislación Mexicana la plena expresión de lo que implica el derecho humano a la libertad religiosa. Contestamos que había avances, pero que era necesario revisarla para que fuera coherente con el ejercicio de una democracia más madura.

El artículo 24 constitucional consigna la libertad de culto y de creencia, pero ésta es una expresión que no abarca todo lo que implica la noción de libertad religiosa.

Se nos preguntó si el derecho humano a la libertad religiosa implicaría que los Ministros de Culto pudieran ser sujetos de voto activo y pasivo; contestamos que en base a estudios de juristas serios, así debería ser. Adaptándose nuestra legislación al consenso internacional sobre este tema.

Sin embargo, este es un enunciado teórico que puede suscitar temores comprensibles en la sociedad, dados los dramáticos acontecimientos de nuestra historia patria.

De cualquier manera, afirmamos, que aunque se reconociera este derecho, nosotros los Obispos y Sacerdotes renunciaríamos a su ejercicio en bien de nuestra misión de pastores y vínculo de unidad en la comunidad. Además las leyes canónicas nos prohíben ejercer cargos políticos de elección popular.

Dije a los reporteros que por respeto a la verdad y por profesionalismo ético esperaba que no fueran a publicar “que los Obispos queríamos convertirnos en Diputados”.

Considero muy conveniente se aclare esta postura, ya que de lo contrario, habrá confusión en la sociedad.

Atentamente.

+ José G. Martín Rábago
Obispo de León

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