Escrito por Mons. Fernando Mario Chávez Ruvalcaba    Viernes, 05 de Febrero de 2010 17:11    PDF Imprimir E-mail
La Vocación a la identidad con Cristo y a su seguimiento

 

Homilía Quinto Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

  

1.-  INTRODUCCIÓN.

 

Este Domingo nos presenta el tema de la vocación o llamamiento que Dios nos hace para identificarnos con Cristo y seguirlo, viviendo su evangelio y dando testimonio de él, para realizar la misión que Dios por Cristo nos confiere y construir un mundo nuevo en donde impere la civilización del amor y del servicio como expresión de la fe viva, que debe iluminar e impulsar a los verdaderos y auténticos seguidores de Jesús.

 

Las lecturas bíblicas que conforman nuestra liturgia eucarística de este día, nos hablan de tres vocaciones, a saber: la del profeta Isaías; la de San Pablo y la de los cuatro primeros discípulos de Cristo. Estas vocaciones han de ser para nosotros un llamado también para identificarnos con el Señor y dar testimonio de su vida, palabras y obras en el mundo atribulado y difícil en el cual nos ha tocado vivir.

 

2.-  LA VOCACIÓN AL SEGUIMIENTO DE CRISTO Y LA IDENTIDAD CON ÉL.

 

En la lectura de San Lucas encontramos tres pasos:

 

1º.-  La predicación de Jesús a una multitud que lo hace subir a la barca de Simón Pedro, a la orilla del mar de Galilea. Esta multitud estaba ávida de escuchar con embeleso la palabra iluminadora y reconfortante del Maestro. Así, la silueta de Cristo se destaca frente a la muchedumbre. Todos los ojos estaban fijos en su persona tan atractiva y llena de encanto.

 

2º.-  Después de que Cristo termina su predicación, ordena a Simón Pedro a que lleve su barca mar adentro para pescar. Jesús empieza a llamar a Pedro y sus tres compañeros para que lo conozcan, se identifiquen con él y lo sigan. La obediencia de Simón Pedro ante la petición de Cristo, se realiza con la experiencia de que aquella noche no habían podido pescar nada. Fiado en Jesús, Simón Pedro echa las redes al mar y entonces se produce la pesca abundante y milagrosa. Los compañeros de Simón Pedro que estaban en la otra barca son llamados con urgencia para que ayuden a levantar con sus barcas la abundante pesca que amenazaba con romper las redes y hundir las frágiles embarcaciones.

 

3º.-  Ante la pesca milagrosa Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan quedan asombrados y profundamente impresionados ante la divinidad de Jesús, quien, a través de su humanidad, se manifiesta. San Lucas nos narra que Simón Pedro ante el milagro de la pesca abundante “se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!, porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido”… fue entonces que Jesús le dijo a Simón: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres. Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron”…

 

De manera semejante, aunque de manera peculiar y acomodada a la situación distinta en que vivieron, fueron llamados Isaías y San Pablo, como lo constatamos en las dos primeras lecturas de este día. De esta manera se completa la visión que las Sagradas Escrituras nos ofrecen para captar el significado de las distintas vocaciones que Dios hace a los hombres y la respuesta que éstos dan a ese llamamiento.

 

3.- CONTENIDOS DE LA VOCACIÓN EN LA IDENTIDAD Y EN EL SEGUIMIENTO DE JESÚS.

 

Si queremos dar un cuadro referente acerca de las vocaciones que Dios hace por Cristo y con el sello del Espíritu Santo, podemos anotar lo siguientes elementos:

 

1)      Estremecimiento, asombro y un temor reverencial por parte del hombre que entra en contacto con Dios.

2)      Misión concreta, confiada al hombre por Dios, quien es siempre el que toma la iniciativa como un don inmerecido.

3)      La respuesta incondicional, pronta e inmediata de quienes son llamados por Dios al profetismo y al apostolado. Esta es la misión que Cristo confía a sus elegidos, para que prolonguen su presencia de generación en generación, en la barca de Pedro, que es la Iglesia en el anchuroso mar de la existencia temporal abierta a la eternidad.

 

4.-  TODOS LOS CRISTIANOS, EN SU ESTADO Y CONDICIÓN PARTICULAR, ESTAMOS LLAMADOS A ESTAR CON CRISTO Y HACERLO PRESENTE EN LA IGLESIA Y EL MUNDO.

 

Toda vida es vocación y llamada de Dios a la vida misma y a existir como personas a la fe y a la filiación divina, a la santidad en el cumplimiento incondicional de la voluntad de Dios. Es llamado a vivir incorporados activa y comprometidamente con la Iglesia, para vivir en el amor a Dios y a los hermanos. Estamos llamados a realizar la verdadera libertad que se apoya en la revelación divina con la verdad, bondad y misión que entraña. Todo esto a pesar de nuestras reticencias, miedos y cobardías. A pesar de nuestros errores, pecados e indignidad, como lo experimentó Simón Pedro ante la majestad divino- humana de Jesús.

 

A partir del bautismo que nos incorpora a Cristo y a su Iglesia, todos estamos en la misma barca con Jesús que llama a laicos, religiosos, sacerdotes, obispos y Papas para trabajar por la instauración y desarrollo expansivo del Reino de Dios, como fermento en la masa y testigos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

 

Ante el mundo que vivimos con sus luces y sombras; sus aciertos y desaciertos; con sus pruebas, retos y dificultades de toda índole, Cristo nos da la confianza y seguridad para que como Simón Pedro y sus compañeros; como el profeta Isaías y San Pablo, dejando nuestros cálculos mezquinos y egoístas, nos comprometamos con la ayuda de la gracia divina, a ser: “Pescadores de hombres” para la gloria de Dios, salvación temporal y eterna de todos y cada uno…

 

Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, a 7 de Febrero de 2010

 

+  Fernando Mario Chávez Ruvalcaba

Obispo Emérito de Zacatecas

 
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