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| 8 de Febrero de 2010, Evangelio del día, San Jerónimo Emiliano |
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1 Reyes 8,1-7.9-13
“Llevaron el arca de la alianza al santo de los santos y una nube llenó el templo”
Salmo 131
“Levántate, Señor, y ven con el arca”
San Marcos 6, 53-56
“Cuantos tocaban a Jesús quedaban curados”
Cuando escuchamos tantos milagros realizados por Jesús y cómo las multitudes lo seguían, tenemos la tentación de sugerirle al mismo Jesús que también hoy hiciera unos cuantos milagros, repartiera panes y solucionara problemas. Entonces su Iglesia tendría mucha más simpatía y más aceptación, ya que las multitudes buscan soluciones fáciles a sus problemas. Sin embargo si leemos con mayor atención todos y cada uno de los evangelios, descubriremos que efectivamente Jesús realizó milagros pero que de ninguna forma quería que el milagro suplantara la fe o el compromiso que de ella brota. Siempre exigió la fe y la participación de las personas para poder hacer el milagro. Para multiplicar los panes exigió se entregaran los pocos que había; para convertir el agua en vino, pidió se llenaran las tinajas; y siempre exigió la fe. Además reclamó a las personas que lo siguieran sólo porque les había dado de comer y no porque estuvieran comprometidos. Hoy escuchamos un evangelio que nos parece como una jornada de Jesús a la orilla del lago de Galilea. La gente lo sigue, y él les permite tocarle, acercarse y curarlos. Y queda muy claro que no es porque hayan tocado su manto como quedan curados, sino por la fe y la fuerza que de Él brota. Pero del milagro se debe pasar al compromiso. Hoy se anuncian religiones fáciles, sin compromisos, con milagros espectaculares y curaciones milagrosas. Con frecuencia son engaños y formas baratas de atraer a las personas, Cristo busca mucho más y quiere mucho más. Se presenta como el Médico y cura muchos males porque es
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