Escrito por Mons. Enrique Díaz Díaz    Martes, 09 de Marzo de 2010 19:20    PDF Imprimir E-mail
10 de marzo de 2010, Evangelio del día

 

Deuteronomio 4,1.5-9

“Guarden mis mandamientos y pónganlos en práctica”

 

Salmo 147

“Demos gloria a nuestro Dios”

 

San Mateo 5,17-19

“El que cumpla y enseñe mis mandamientos, será grande en el Reino de los Cielos”

 

Los mandamientos y preceptos que el pueblo de Israel recibe del Señor en el primer Testamento, son para dar vida y, bien entendidos y cumplidos, son una fuente de salvación y protección para el pueblo y cada uno de sus miembros. Por eso Cristo los propone como una institución intocable y que su cumplimiento dará vida y seguridad al discípulo. ¿Qué es lo que no acepta Jesús? Cuando estos mandamientos y preceptos pierden su espíritu y lejos de servir para proteger y cuidar la vida, se tornan instrumentos en manos del inicuo para justificar sus injusticias, Cristo los rechaza y critica. Si miramos el espíritu de la ley (Torá) tal y como nos la presenta la primera lectura de este día (Deut), encontraremos que la ley es un regalo de Dios que lo hace presente y producto del corazón sabio de quien se acoge a sus dones. Si aceptamos los mandamientos del Señor, si los dejamos penetrar en nuestro corazón con su verdadero sentido, ciertamente encontraremos felicidad y alegría. Ahora que estamos apesadumbrados por los violentos crímenes que nos circundan, por el ambiente de injusticia y muerte que nos rodea, se hace más urgente la propuesta de Jesús de cumplir los mandamientos y de enseñar a cumplirlos. La única forma que podremos salir de esta situación será cambiando el corazón. Y un corazón se cambia enseñándole a amar y a sentirse amado, tanto por Dios como por sus hermanos. Los mandamientos de Dios nos conducen al amor y al crecimiento en su presencia. Ya no busquemos más soluciones, la verdadera paz sólo la encontraremos si cumplimos con alegría y plenamente los mandamientos del Señor y enseñamos a los demás a cumplirlos también ellos. ¿No será la solución para nuestro ambiente de violencia? Con razón el salmista afirmaba: “En tus mandamientos, Señor, encuentro la paz”

Actualizado ( Lunes, 08 de Marzo de 2010 10:22 )
 
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