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| Historia de la CEM 1937-1955 |
| 1. " Comité Ejecutivo Episcopal Mexicano" 1937 |
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En la Junta de Arzobispos celebrada durante los días 27-30 de julio de 1937, en la ciudad de México, se aprobaron los Estatutos conforme a los cuales funcionaría el nuevo Comité Episcopal Mexicano (CEM): "organización que tiene por objeto mirar por el bien general de la Iglesia en nuestra Patria, defender la doctrina y los intereses de la misma y contribuir eficazmente al reinado de Jesucristo, sobre la base del Programa Nacional aprobado cada dos años por el venerable Episcopado" (art. 1). El Comité funcionaba como cuerpo orientador y consultivo, sin funciones legislativas. Estaba integrado por cinco Prelados (Presidente, Vicepresidente, Secretario y dos Vocales), elegidos en la Reunión bienal plenaria del Episcopado. Durante esta etapa (1937-1955), la estructura del Episcopado Mexicano se fue consolidando y fue tomando una proyección cada vez más amplia y decisiva en la Iglesia en México. Todavía durante los dos primeros bienios de esta etapa, Mons. Ruíz y Flores actuó como Presidente del Comité; pero ya el 5 de noviembre de 1941 fue elegido Presidente el Arzobispo de Guadalajara, Mons. José Garibi Rivera, quien desempeñara dicho cargo por espacio de doce años consecutivos. Fueron muchos y muy importantes los asuntos a los cuales dirigió su atención y su esfuerzo el Comité Episcopal durante esta etapa. Tal vez el más importante haya sido el de la Instrucción Religiosa y de la Educación en general. El Comité promovió el uso del Catecismo de Gasparri y posteriormente la elaboración de un "Texto Único de Catecismo" para todas las diócesis. Fomentó que se diera catequesis a los alumnos de las escuelas oficiales, apoyó la creación de la "Comisión Central de Instrucción Religiosa", dependiente de la Acción Católica Mexicana, y secundó la publicación de folletos. Fue determinante el apoyo del Comité Episcopal para el esfuerzo por confederar las escuelas católicas y para crear organizaciones de padres de familia, por ejemplo la UNPP. Se apoyaron las organizaciones de estudiantes y profesionistas católicos, así como el "Comité Permanente de Cultura Católica". Un logro trascendente fue sin duda el conseguir que el Gobierno Federal aceptara el funcionamiento de una Escuela Normal Católica, y que las escuelas particulares pudieran ser 'incorporadas' al sistema oficial. En la excitativa dirigida por el Comité Episcopal, el 13 de julio de 1952, a los Superiores y Superioras de las Ordenes y Congregaciones Religiosas de Enseñanza, encontramos un testimonio del espíritu con que se promovía todo esto: puesto que "los pobres, que son la inmensa mayoria, se ven obligados casi siempre a enviar a sus hijos a las escuelas y colegios donde no se imparte instrucción religiosa", pide el Comité a los Superiores y Superioras "que abran colegios especiales para los pobres en todos aquellos lugares en que tienen colegios de pensionistas, aún cuando no ignora que en éstos se suelen conceder becas a algunos pobres".
Las "Cartas Pastorales Colectivas" del Episcopado Mexicano publicadas durante esta etapa (1937-1955), tuvieron como temas centrales: las Obras Pontificias Misionales, el Patronato Guadalupano, el Monumento a Cristo Rey, la Música Sagrada, la Cuestión Social, etc. Se publicó también una Instrucción sobre el Sinarquismo, una excitativa en favor de los campesinos y unas Normas sobre el Cine y sobre los Intereses lícitos. Entre la enseñanza episcopal de este tiempo, cabe destacar, a modo de ejemplo, su orientación acerca de los 'agraristas': no han de ser inquietados si retienen sus parcelas, y no se les ha de negar la absolución. A pesar de los esfuerzos del Comité Episcopal, algunos de los Proyectos que emprendió no lograron prosperar; por ejemplo: el Seminario Menor Nacional, el Diario Católico, las Causas de Beatificación de Mons. Castellanos y del Padre Pro, la solicitud de definición dogmática de la Maternidad Espiritual de la Santísima Virgen. |
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