Ciudad de México, 18 de abril de 2008

 

Condena a agresiones contra comunicadores

La Conferencia del Episcopado Mexicano, junto con todos los católicos y los hombres y mujeres de bien; rechaza la violencia y manifiesta su condena a los asesinatos y agresiones cometidos contra comunicadores y comunicadoras a causa su labor informativa. Lamentamos profundamente el ataque en el que perdieron la vida Teresa Bautista Merino y Felicitas Martínez Sánchez, periodistas comunitarias de San Juan Copala, en el estado de Oaxaca. Condenamos, así mismo, la amenaza en contra de la reportera Silvia Ortega, hecha por personas relacionadas con el crimen organizado, a causa de su labor periodística. Expresamos nuestra solidaridad con el periodista Joaquín López Dóriga ante las amenazas hechas en su contra, y que él mismo ha denunciado públicamente. Estas amenazas preocupan pues son muestras de corrupción, intolerancia e intransigencia, vicios que no tienen lugar en un país que ha optado por el diálogo para resolver las diferencias y construir una democracia en la que todos tengamos un lugar.

Oramos por Teresa y Felicitas, y pedimos a Dios el consuelo para sus familiares. Confiamos en que las autoridades tomarán en sus manos estos lamentables acontecimientos ya que sólo el esclarecimiento de cada uno de ellos evitará la impunidad y la repetición de ataques contra comunicadores y comunicadoras.

Los medios de comunicación están llamados a servir a la dignidad humana, ayudando a la gente a vivir bien y a actuar como personas en comunidad. Los comunicadores y comunicadoras realizan esa misión impulsando a los hombres y mujeres a ser conscientes de su dignidad, a comprender los pensamientos y sentimientos de los demás, a cultivar un sentido de responsabilidad mutua, y a crecer en la libertad personal, en el respeto a la libertad de los demás y en la capacidad de diálogo.

 

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