Ciudad de México, 29 de abril de 2008

 

Amenazas, signo de intolerancia

Ante las amenazas de muerte recibidas y denunciadas por la Diputada Ruth Zavaleta, es oportuno hacer una seria reflexión a cerca de la manera en la que los mexicanos estamos dirimiendo nuestras diferencias. Quienes han optado por la vía de la amenaza para hacer valer sus posiciones no sólo lastiman a sus víctimas, también lesionan los intereses de todos los mexicanos.

Quienes sienten u obran de manera distinta a la nuestra en materia social, política o religiosa, deben también ser objeto de nuestro respeto. El diálogo respetuoso con el otro es una de las respuestas más fuertes a la amenaza y a la violencia, que jamás serán una solución. Condenamos las amenazas en contra de la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Estas acciones no tienen cabida en un país que ha optado por el diálogo para resolver las diferencias y construir una democracia en la que todos tengamos un lugar. El diálogo encaminado a superar las divisiones ideológicas es el camino adecuado para encontrar lo que nos une por encima de lo que nos divide.

Quienes creemos en la democracia como camino hacia una sociedad más justa y fraterna, reconocemos y valoramos la importancia de los legisladores, quienes a través del diálogo y la discusión, están llamados a llegar a acuerdos en beneficio de todos los mexicanos. Confiamos en que las autoridades tomarán en sus manos estos lamentables acontecimientos; sólo el esclarecimiento de estas amenazas evitará la impunidad y la repetición de ataques contra cualquier servidor público por el ejercicio de su labor.


 

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