Ciudad de México, 30 de abril de 2008

 

No a las armas, sí al diálogo

Ante la disposición al diálogo manifestada por el Gobierno Federal en respuesta al Ejercito Popular Revolucionario, debemos considerar muy positiva y de gran importancia ésta y toda iniciativa no armada encaminada a alcanzar la paz con justicia. En nuestro país, desgraciadamente, muchos hermanos nuestros se han dejado seducir por la tentación de la violencia armada a través de la guerrilla. Ante esta realidad, el diálogo que está por iniciar debe inspirarnos a todos a orientar nuestras energías, avivadas por ideales de justicia, hacia acciones constructivas y reconciliadoras que contribuyan verdaderamente al progreso del país.

Los mexicanos debemos privilegiar el diálogo entre los diversos sectores de la nación, para que nuestros esfuerzos contribuyan al bienestar de todo el pueblo, y no a la división y al enfrentamiento. Nuestras autoridades deben tener como objetivo principal lograr la paz verdadera; una paz que se traduzca en el respeto a las libertades individuales y sociales, una paz que busque la concordia y el bien común.

Ante el surgimiento de conflictos en el interior de la sociedad, debemos rechazar enfáticamente los procesos arbitrarios, la venganza, la tortura, las desapariciones, los destierros, las emigraciones forzadas de familias, y tantos otros males que impiden una paz duradera. Saludamos esta disponibilidad al diálogo por parte de todos los involucrados; Gobierno federal, EPR y la sociedad civil, a través de un grupo de intermediación. Oramos por que estos encuentros rindan frutos para cada una de las partes y para la sociedad mexicana, y sienten las bases de un diálogo más amplio, con miras a una paz verdadera.


 

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