Ciudad de México, 27 de agosto de 2008

 

La justicia y el derecho, base de una sociedad democrática

Los hechos y acontecimientos que hoy marcan la historia de nuestro país, son una fuerte llamada de atención para no ser sólo espectadores pasivos, sino fuertes promotores y constructores de una sociedad más humana.

Consciente de su misión, la Iglesia ve en estos signos una extraordinaria ocasión para asumir su compromiso social en la construcción del bien común, al tiempo que defiende la exigencia de respetar la justicia y los derechos del hombre, en primer lugar, protegiendo el don a la vida desde su concepción hasta su muerte natural. Luchar por este derecho, es y será, un signo emblemático del auténtico progreso del hombre, de toda democracia, sociedad y cultura.

Es indudable que hoy más que nunca, la proclamación de los derechos de la persona constantemente se ve enturbiada por una dolorosa realidad de violaciones, guerras y violencias de todo tipo: en primer lugar. los genocidios y las deportaciones en masa; la difusión por doquier de nuevas formas de esclavitud, como el tráfico de seres humanos, la explotación de los trabajadores, el tráfico de drogas, la prostitución y el aborto.

Ante esta realidad, la Iglesia fomenta en la sociedad una conciencia cristiana bien formada que no permita la realización de leyes particulares que contengan propuestas contrarías a los contenidos fundamentales de la fe y la moral.

Como ciudadanos queremos un México que una fuerzas en beneficio de todos los mexicanos. Queremos una sociedad incluyente, donde se respeten todos los derechos, principalmente el derecho a informar y a ser informado.

 

Prensa CEM

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