Ciudad de México, 7 de mayo de 2008

 

Solidaridad con Myanmar

Ante la dolorosa situación que viven nuestros hermanos en Myanmar, ex Birmania, donde el paso de un ciclón dejó miles de muertos, daños materiales incalculables y cientos de miles de personas evacuadas, los mexicanos nos unimos hoy para encomendar a la infinita misericordia de Dios todopoderoso a las víctimas de esta terrible calamidad, e implorar el consuelo divino para los heridos, los supervivientes y los que han quedado sin hogar.

Rogamos para que la solidaridad mostrada por nuestros hermanos y hermanas en todo el mundo se vuelva a hacer presente y sea fuente de aliento y esperanza para todos los que sufren en estos momentos a causa de este fenómeno natural. A través de la oración nos podemos acercar al sufrimiento de nuestros hermanos, seguros de que Dios, nuestro Padre, enviará el consuelo y la fortaleza que están necesitando.

Católicos, creyentes, hombre y mujeres de buena voluntad estamos llamados a comprometernos con el sufrimiento de tantos hermanos nuestros. Los que estemos en posibilidades, podemos contribuir a través de las instituciones que ya están enviando ayuda a esa región. Todos, sin embargo, debemos rezar con gran afecto de hermanos por cada uno de los habitantes de Myanmar.




 

© 2008 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO