Ciudad de México, 21 de mayo de 2008

 

Apoyemos el campo mexicano

Ante las alzas en los precios de los alimentos básicos, ocasionadas por la crisis alimentaria a nivel internacional, para México resulta fundamental volver la vista al campo, que ha estado olvidado. Desde hace años se ha venido perdiendo la capacidad de autosuficiencia y de competitividad en la producción de alimentos básicos. La mayoría de los campesinos se han quedado sin créditos y con tierras que se van reduciendo, desgastando y erosionando.

La situación actual apremia a invertir en programas de agricultura sostenible a largo plazo para mejorar las perspectivas de desarrollo de millones de mexicanos. Ésta inversión debe afrontar la cuestión de los precios de los productos alimentarios, así como la distribución y producción de alimentos, particularmente en las regiones más pobres de nuestro país.

La alimentación es uno de los derechos humanos primordiales y una de las obligaciones éticas del Estado en favor de todos los ciudadanos. La dependencia alimentaria tiene efectos sociales muy graves en una sociedad tan desigual como la nuestra. Por ello, el Estado mexicano tiene la obligación de garantizar el derecho humano a la alimentación y de proteger la producción nacional. Pero esto no es solo responsabilidad del Estado, la sociedad mexicana en su conjunto debe apoyar solidaria y subsidiariamente la tarea del desarrollo sostenible, centrándonos no solo en quienes consumen alimentos, sino también en quienes los producen.



 

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