Escrito por Oficina de Comunicación y Prensa CEM    Jueves, 15 de Octubre de 2009 09:35    PDF Imprimir E-mail
Decidir para vivir


Comentario de la Oficina de Prensa 

Estos días corren ríos de tinta  y muchos comentarios entorno a  la decisión del Gobierno Federal de suprimir la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Los pros y contras no se hacen esperar ante una decisión de trascendental importancia por el  significado que ha adquirido, ya que  abre nuevos caminos para hacer un sindicalismo más acorde a los tiempos que vive México hoy  donde se conjugue el bien los propios trabajadores.

Una y otra vez se ha dicho que México tiene que cambiar. Cambiar no significa seguir haciendo más de lo  mismo, sino entender que estamos en un cambio de época o cambio cultural como hoy se le suele llamar. Ante esta realidad no caben “parches”  y menos componendas que no beneficien a nadie. Si bien se ha avanzado en muchos campos, todavía nos falta mucho por recorrer para llegar a ser un país que responda a los retos que el mundo moderno nos viene presentando.

 

Las estructuras por las cuales se mueven las políticas institucionales  necesitan  cambios en profundidad. Quedarnos anclados en un “pasado mejor”  ya no funciona para las nuevas generaciones de mexicanos que ven hipotecado su futuro porque los males endémicos que nos aquejan impiden hacer que nuestro país esté a la altura de otras economías que crecen y generan riqueza para amortiguar tantas desigualdades e injusticias por las que pasan muchos ciudadanos.


El caso de Luz y Fuerza del Centro dará mucho que hablar,  pero lo que importa en estos momentos es que la fuente de trabajo de los empleados no se pierda y por la vía del diálogo y la conciliación se encuentre la mejor solución para todos.  La soberbia es enemiga del triunfo, eso lo saben muy bien los políticos. Esa máxima se puede aplicar a cualquier actividad y ejercicio del poder, que por pequeño que sea, todos ejercemos. El ejecutivo ha tomado una decisión que ha sido respaldada por la mayoría de la ciudadanía y como esa, otras decisiones deberían tomarse para bien de nuestro país.


Ya no son tiempos de espantar con el “petate del muerto”. El ciudadano no cree con tanta facilidad lo que en otros tiempos, algunos  llamados “caudillos”, pretendían hacer ver como verdad lo que eran  falacias. Manipular a las personas para el propio interés, hoy no se vale.


Luchemos por un México más justo e  incluyente donde ningún mexicano sea rechazado por raza, lengua o religión; donde impere el diálogo y todos colaboremos para hacer de nuestro país una gran nación.

 

Actualizado ( Viernes, 16 de Octubre de 2009 08:09 )
 
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