México D.F., a 13 de abril de 2005


COMUNICADO CON MOTIVO DEL INICIO DEL CÓNCLAVE

Los Obispos de México invitamos a todos los fieles para que respondamos al llamado hecho por los Cardenales de intensificar nuestra oración a Dios Padre, pidiendo conceda en abundancia el Espíritu Santo a los 115 Cardenales que elegirán al 265 sucesor de San Pedro.

Mientras el mundo analiza con parámetros humanos los posibles candidatos y especula sobre la elección del nuevo Papa, la Iglesia ora y se prepara para vivir con intensidad una de las experiencias más fuertes de la fe. El cónclave no es simplemente una elección democrática donde gana el que alcance las dos terceras partes de los votos (en este caso 76). Ninguno de los Cardenales promueve su campaña ni está pensando en sí mismo como candidato. Cada uno piensa en el otro que es idóneo y sopesa delante de Dios por quien votará, de cara a su conciencia y movido por el amor a la Iglesia. Así se repite el misterio de la intervención divina que actúa en el corazón de cada votante para lograr que el resultado sea Voluntad de Dios.

La Iglesia entera colabora en el Cónclave con sus oraciones y plegarias. Sabe que es Dios quien actúa y por eso se dirige a El. Cada fiel, en la vivencia de su fe, recuerda su propia experiencia y reconoce con gratitud que su persona y sus obras han sido, más de una vez, instrumento de la voluntad divina.

Oremos por los Cardenales electores para que sepan discernir la voluntad de Dios y elegir el próximo Papa, el cual conducirá a la Iglesia para continuar la misión de Jesucristo, que entre otras cosas consiste en el respeto y dignidad de la persona humana creada a imagen y semejanza de Dios, en especial la valoración de la mujer; la promoción de los valores evangélicos que Cristo encarnó en su vida: paz, justicia, reconciliación, perdón, fraternidad, amor, especialmente a los más necesitados; el rechazo de la violencia y de la guerra generadores del mal y la superación de los racismos y falsos nacionalismos, reconociéndonos hijos de un mismo Padre, y por tanto, hermanos, miembros de una sola familia que goza y vive la libertad en la verdad.

La Iglesia en México tiene mucha confianza en que el nuevo Papa, quien quiera que sea, venga de donde venga, fortalecerá todos los frutos que el papado de Juan Pablo II dejó y ampliará aún más los horizontes de evangelización en el mundo entero.

Por los Obispos de México,

+Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Secretario General de la CEM

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