México, D.F., 11 de enero de 2007

 

Excmo. y Rvmo. Sr. Arzobispo
Don Giuseppe Bertello


Excelencia:

Enterados de la nueva encomienda que el Santo Padre ha confiado a S.E. llamándole a colaborar como Nuncio Apostólico en Italia, pedimos al Señor lo llene con la fuerza de su Espíritu para que desempeñe dicho servicio con sabiduría y acierto en beneficio de la Iglesia.

En nombre del Pueblo de México que desde siempre ha amado y venerado al Vicario de Cristo, queremos renovarle nuestra más viva gratitud por la fidelidad, la iluminada competencia, la entrega y el amor con que ha trabajado por el bien de la Iglesia durante su estancia en nuestro país como representante personal, primero de S.S. Juan Pablo II y ahora de S.S. Benedicto XVI.

En nombre del Episcopado Mexicano le expresamos también nuestro agradecimiento por su amistad cordial y por su eficaz auxilio en nuestra misión episcopal. Sentimos su partida de México y lo extrañaremos. Confiamos que la comunión profunda que nos une en el deber que compartimos al servicio de la Iglesia y por tanto de la dignidad humana y de la convivencia pacífica entre los pueblos, seguirá animándonos siempre en nuestras actividades. Con este sentimiento de comunión lo encomendamos a la protección maternal de Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive.

Conscientes de la importancia de la tarea a la que ha sido llamado, nos alegramos y felicitamos de corazón a S.E. por la especial distinción de que ha sido objeto, al ser nombrado Nuncio Apostólico de su querida patria.

Cuente Usted con el afecto, reconocimiento y oración de sus hermanos los Obispos de México.

Por los Obispos de México,

 

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM


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