Oaxaca, a 11 de noviembre de 2006


LA IGLESIA, UN ESPACIO DE VERDAD Y DE RECONCILIACIÓN PARA TODOS

Comunicado de Prensa

 

Ante la confusión de información que nos daña , algunos hechos de los dos últimos días han generado dudas respecto a la postura de la Iglesia; en una sociedad que se polariza, no será bien entendida la misión de la Iglesia en el conflicto de Oaxaca; muchos quisieran vernos bendiciendo a unos y condenando a otros. Juzgamos necesario hacer algunas precisiones.

1.- La misión específica de la Iglesia no es el campo político ni social; su campo es el religioso que tiene como horizonte el Reino de Dios y, desde allí, con los principios, criterios y actitudes evangélicas influye en la transformación y humanización de las personas y de las sociedades; por lo mismo la Iglesia no se identifica con ningún partido o proyecto político, ni con la opción de algún sector de la sociedad; sus intereses son el respeto a la vida, a la verdad, a la justicia y a la paz.

De allí nuestro constante llamado condenando la violencia, la división de la sociedad, la impunidad y la corrupción; de allí nuestra exhortación perseverante al diálogo, a la reconciliación social, a ser propositivos para construir. Nuestros comunicados semanales y nuestras acciones lo demuestran.

2.- La Iglesia de Oaxaca, en los momentos más críticos de este conflicto ha sido solidaria ofreciendo el servicio humanitario a su alcance para atender por igual a quienes resultaron heridos, necesitaron cobijo o alimento sin excluir a nadie; lo mismo se atendió a ciudadanos comunes que a policías, maestros o trabajadores del Gobierno del Estado. La Iglesia como Madre y Maestra está al servicio de todos, acoge y orienta a justos y pecadores, a buenos y a malos; siempre será un espacio de encuentro, de verdad y de reconciliación para todos.

3.- La Iglesia de Oaxaca, de manera discreta y sin protagonismos, se preocupa de la vida de todos; en estas semanas, principalmente a través de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz, ha tenido contactos y acciones que llevaron a liberar detenidos sin delito, a localizar personas desaparecidas, a evitar enfrentamientos y sangre. La Iglesia ha facilitado acercamientos entre los actores principales que se han traducido en distensión y pasos que alimentan la esperanza de alcanzar una solución pacífica justa y digna. Los actores saben bien que hemos puesto nuestro tiempo, esfuerzo y espacios.

4.- La Iglesia, por fidelidad a su misión, nunca tomará partido a favor de alguna de las partes en conflicto; somos conscientes de que solo así nuestro servicio de facilitadores será confiable y efectivo; seguiremos abonando todo lo que signifique acercarse, dialogar, disminuir la violencia y optar por una solución pacífica y responsable para bien de toda la sociedad y no solo de grupos.

5.- En este contexto recibimos, a través de los Medios de Comunicación, la solicitud de asilo o refugio para algunos integrantes de la dirigencia de la APPO. Ante la gravedad de tal solicitud hemos estado valorando y sopesando los diferentes aspectos cuidando ante todo la vida. Consideramos que no tenemos los recursos ni la infraestructura para garantizar la integridad física de las personas, lo cual comporta una grave responsabilidad.

Asegurar la integridad física de las personas es responsabilidad del Gobierno; lo hemos expuesto a la Secretaría de Gobernación para que atienda esta urgencia que manifiestan algunos dirigentes, de acuerdo a la situación real y de común acuerdo con la APPO.

Exhortamos una vez más a todos los creyentes a mantenernos vigilantes y perseverantes en la oración. Que el Dios de la vida, por intercesión de Santa María en su advocación de Ntra. Sra. de la Soledad y de la Inmaculada de Juquila, nos conceda pronto el don de la paz. Nuestro saludo cordial y bendición para todos.



+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 


© 2006 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO