Oaxaca, a 22 de octubre de 2006



¡Salvemos y levantemos todos a Oaxaca!

Comunicado de Prensa


En esta semana las tensiones políticas y sociales se han visto agravadas por una muerte más; a pesar de los variados análisis, comisiones y encuentros en distintos niveles, las presiones, el malestar social, la desesperación y hasta la indignación son palpables; sin duda hay personas que buscan descomponer más el clima social y llevarlo a un conflicto mayor; quienes actúan así, solo pueden ser calificados de perversión.

1.- El camino de la reconciliación

El Estado ha vivido una etapa de confrontación, encono y violencia sin precedentes; como veneno se ha regado la desconfianza, el miedo, la intimidación, la venganza y la división. Los conflictos sociales, en la medida que crecen o los dejamos crecer, nos involucran y nos hacen más responsables a todos de su solución.

Sin una reconciliación sincera y humilde, desde el corazón y desde las familias, difícilmente podremos establecer lazos sólidos con nuestros vecinos, conocidos y compañeros; Oaxaca es una gran familia y en ella debe haber espacio para el diálogo, la comprensión y la compasión hacia el otro aún teniendo diferencias importantes. La reconciliación es una fuerza de purificación y de cohesión que nos permite restaurar el tejido social tan dañado y hasta hermanarnos a todos.

Reflexionemos si omitimos alguna acción que abonara a la verdad y al desarrollo digno de nuestras comunidades, si dañamos a la sociedad siendo cómplices en algún acto de corrupción, de negligencia o deshonestidad, si hemos sido indiferentes ante la ilegalidad y la impunidad. Así se siembra y se abona la injusticia social y la corrupción; así se agrava la pobreza y se cultivan irremediablemente los conflictos sociales. Reconocer con humildad los errores para enderezar el camino, no empequeñece sino que enaltece a toda persona.

2.- Restaurar el orden en la sociedad.

Es urgente devolver ya la tranquilidad a la ciudad de Oaxaca con la colaboración responsable de las partes involucradas y de la sociedad.

Sería bueno retomar la propuesta planteada, y en un momento casi aceptada, de la entrega de la ciudad a la Secretaría de Gobernación para que opere ya una fuerza de orden pero de ninguna manera una fuerza de represión. Una Comisión de ciudadanos con prestigio moral y ajenos a los actores principales podría coadyuvar en esta etapa dando seguimiento en vistas a que se realice en bien de la sociedad garantizando la seguridad de todos. Mucho ayudaría la firma de un compromiso de no agresión durante esta etapa de orden: no más pronunciamientos ni acciones que radicalicen las posturas y, mucho menos, alentar grupos de choque.

Oaxaca quiere que los hermanos dejen de pelear, que los políticos dignifiquen la política, los maestros mejoren la educación, los empresarios rescaten y multipliquen las fuentes de trabajo, que todos asumamos nuestra responsabilidad para construir la paz. La sociedad no quiere cualquier salida sino una solución definitiva para que el conflicto no sea recurrente.

3.- Necesidad de un Pacto Social.

Oaxaca ya ha sufrido bastante desde hace décadas, principalmente nuestros hermanos indígenas; se ha avanzado un poco gracias a los esfuerzos de diálogo, a la paciencia y prudencia de la sociedad; no permitamos que este avance se nos escape dando marcha atrás ¿En qué han beneficiado las divisiones y violencia de tantos años?.

Es el momento de centrar los ojos y las energías en abatir a los enemigos comunes y más peligrosos: la injusticia social, la pobreza generalizada y la corrupción a todos los niveles; las divisiones y enfrentamientos nos distraen y nos ciegan haciéndonos perder el rumbo, esfuerzos y hasta vidas sin fruto alguno; se nos impone una revisión sincera. En los comportamientos y decisiones de estos días nos jugamos muchos años de futuro para bien o para mal de Oaxaca.

Es el momento de tomar y articular las reflexiones e iniciativas de muchas personas, de organizaciones y grupos que están surgiendo en estas semanas en vistas a diseñar el nuevo rumbo de Oaxaca. Para lograr esto, es necesario un Pacto Social entre las diferentes organizaciones y fuerzas de la sociedad para: 1).- Abonar un ambiente de paz evitando toda violencia y propiciar que los conflictos se resuelvan con el diálogo y por la vía institucional; 2).- Apoyar con acciones adecuadas la reconciliación social a todos los niveles; 3).- Estimular se diseñe el nuevo orden social para Oaxaca.

El Señor nos ha sostenido y sigue acompañando con su Espíritu a hombres y mujeres de buena voluntad que se empeñan en una solución justa, digna y definitiva. Seguiremos firmes en la oración implorando la intercesión de la Santísima Virgen para que nos alcance la gracia de caminar firmes hacia una sociedad más justa y fraterna.


Nuestro saludo y bendición para todos.


+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 


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