San Marcial, Oax. a 3 de septiembre 2006


La paz está a nuestro alcance

Voy a limitarme a la situación que vivimos en Oaxaca. Esta semana es de suma importancia para el futuro de Oaxaca y del país; hay signos alentadores, lo que se acuerde en la mesa de diálogo marcará de manera positiva o negativa a toda la sociedad oaxaqueña. Urge que los actores principales de esta mesa centren toda su atención en lo que van a negociar para bien de la sociedad: precisar y jerarquizar bien las demandas justas y realistas sustentadas por una reflexión sólida, por la consulta, la escucha y asesoría adecuada. Es lo más importante en este momento; que no se distraigan en otras acciones en el Estado.

Todos tenemos que aprender de este conflicto; los conflictos sociales son síntomas de enfermedades graves no atendidas que exigen acciones de emergencia; no olvidemos que una intervención quirúrgica exige un ambiente adecuado sin contaminación, con apoyo de oxígeno, de anestesia y, sobre todo, de médicos capaces que procuran ante todo la salud del enfermo. Lo que hemos padecido en este conflicto es ya suficiente para ver y tomar conciencia de las causas de fondo que deben tocarse con decisión y responsabilidad.

Esto exige un ambiente de serenidad, de reflexión honesta que propicie dar pasos graduales hacia soluciones justas, realizables y dignas para llegar después a las soluciones de fondo en las que deberán intervenir también los diferentes sectores de la sociedad: como en la reforma constitucional del Estado, la reforma electoral, la ley de transparencia, ciudadanizar varios servicios públicos, la ley de educación, etc.

En ambiente de violencia, de descalificaciones, de posturas cerradas en demandas o condiciones secundarias, la mesa corre el riesgo de terminar con soluciones incompletas, incorrectas o sin solución; un resultado así, alimentaría los enfrentamientos, la frustración, la división, la violencia y la desesperación en no pocos.

Por lo mismo, todos los sectores y miembros de la sociedad debemos confiar en esta mesa de negociación, alimentar la esperanza, tomar medidas de distención a todos los niveles y despertar la confianza en los demás. ¡La paz está a nuestro alcance! De aquí un llamado a todos:

1- En lo personal. Si queremos cambiar para mejorar en serio a Oaxaca, tenemos que cambiar primero nosotros mismos desde el corazón, desintoxicarlos de resentimientos, de rencores y de prejuicios; la reforma más importante es la reforma de actitudes de todos y cada uno de nosotros.

2- En los barrios, colonias y comunidades no permitamos la división y enfrentamientos entre nosotros mismos; somos miembros del mismo cuerpo social, la enfermedad o daño a un miembro perjudica a todo el cuerpo; dejemos de vernos como enemigos, esforcémonos por crear espacios de tranquilidad y convivencia. Realicemos acciones de acercamiento y de comprensión mutua; todos tenemos la oportunidad de sacar lo bueno que llevamos y despertar lo bueno que hay en el corazón de los demás. Aprovechemos la celebración de las fiestas patrias para fortalecer a este nivel la unidad y nuestra identidad nacional.

Los padres de familia y las diferentes organizaciones tienen mucho que aportar en este nivel. Mi reiterada exhortación a los MCS para que se conviertan en caminos amplios y seguros por donde transite la verdad, se prevenga de los riesgos amenazantes y se alimente la esperanza. Que nadie desaproveche esta oportunidad de construir.

3- A los actores principales en el conflicto pedimos nos den más signos palpables de distención que oxigenen la esperanza y la confianza de todos. Que el Gobierno Federal facilite e impulse el camino de solución en todo lo que le corresponde; que el Magisterio y la APPO, además de la disponibilidad mostrada, vayan levantando barricadas y bloqueos ¿No sería esperanzador poder celebrar unidos, en una ciudad limpia y en paz, nuestras fiestas patrias?; la ciudadanía colaboraría con gusto en la limpieza de nuestra ciudad para este acontecimiento, la sociedad siempre tiene la capacidad de organizarse. ¡Necesitamos celebrarlo! Aprovechemos la memoria histórica para fortalecer los lazos de identidad y de unidad que es lo más importante.

4- A todos los católicos los invitamos a redoblar en esta semana la oración tanto en familia como en las comunidades; que nuestros templos y capillas se vean más concurridos. Recuerden que la oración nos abre a Dios y a los demás, nos permite escucharle, nos serena, nos ayuda a ver con objetividad y nos mueve a asumir nuestro compromiso por el camino de la justicia; la oración auténtica siempre nos lleva a limpiar el corazón, a convertirnos, a perdonar a vernos y reconocernos como hermanos; que los atrios de nuestros templos sean un espacio de reencuentro, de sanación y fortalecimiento mutuo. Oremos especialmente por todos los actores de la mesa de diálogo para que el Señor los ilumine y fortalezca su voluntad para decidir con valor lo que más construya la vida en Oaxaca.

Así, todos en Oaxaca acompañemos a la mesa de diálogo en México con nuestras mesas de diálogo entre nosotros, con nuestra mesa de la Eucaristía. Así la Iglesia de Oaxaca, desde su misión, seguirá mostrando que siempre está por la vida, por la justicia, por la verdad y la paz auténtica.


+ José Luis Chávez Botello

Arzobispo de Antequera-Oaxaca.



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