San Cristóbal de las Casas, Chis. a 12 de septiembre 2006


DECLARACION SOBRE LA SUSPENSION DE NUEVAS ORDENACIONES
DE DIACONOS PERMANENTES
EN LA DIOCESIS DE SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS

En días pasados, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en su revista NOTITIAE, publicó una carta que su Prefecto, el Cardenal Francis Arinze, envió al Obispo Ordinario de esta diócesis, con fecha 17 de junio del presente, y que fue comentada por el reportero que tiene en El Vaticano la agencia peruana de noticias ACIPRENSA, con afirmaciones que no contiene la carta, y que nos repercuten gravemente. Con el fin de aclarar lo que consideramos oportuno, exponemos lo siguiente:

1. En ninguna parte de esta carta, ni en la que se nos envió el 26 de octubre de 2005, que aquí se menciona, dicha Congregación nos “ordena poner punto final a las ordenaciones de diáconos permanentes en la región de Chiapas”. Tampoco las cartas hacen alusión a lo que ACIPRENSA califica como “controvertida teología india”. Ni siquiera se le menciona. Son, pues, conjeturas del reportero de esa agencia, y no expresiones de la Santa Sede.

2. La reciente carta del Cardenal Arinze es muy escueta. Es respuesta a la que, en marzo pasado, enviamos al Santo Padre Benedicto XVI, signada por sacerdotes, religiosas, diáconos permanentes, catequistas y fieles, suscrita también por nosotros, en que filial y respetuosamente se le expone la necesidad pastoral de tener más diáconos. Dice el Cardenal Arinze: “Esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha recibido, por competencia, la carta con fecha 25 de marzo de 2006, y anexos, que V. Excelencia envió al Santo Padre. Todo atentamente ponderado, se considera necesario comunicarle que, en lo que se refiere a su mencionada carta, es esencial que V. Excelencia se adecue amablemente a cuanto se le fue comunicado después de la última Reunión Interdicasterial, con carta Prot. 159/00, de fecha 26 de octubre de 2005”. Hasta aquí el texto completo, más el saludo final.

3. En esa carta del 26 de octubre de 2005, en ningún momento se cierra la posibilidad de que, en el futuro, puedan ordenarse nuevos diáconos permanentes. Sólo se dice: “La Reunión Interdicasterial se ha pronunciado por una suspensión de eventuales ordenaciones de diáconos permanentes hasta que se haya resuelto el problema ideológico de fondo”. Esto porque, afirma, “continúa a estar latente en la Diócesis la ideología que promueve la implementación del proyecto de una Iglesia Autóctona”. No hay, pues, una “declaración definitiva”, ni un “punto final” a dichas ordenaciones, como escribe el reportero de ACIPRENSA. En cuanto a lo que pudiera haber de ideología tras el proyecto de una Iglesia Autóctona, hemos insistido en que este proyecto ha de estar siempre en sintonía con lo que pide el Concilio Vaticano II, en su Decreto Ad gentes 6, que no sólo consagra el término de Iglesia Autóctona, sino que la describe en conformidad con la Constitución conciliar Lumen Gentium. Por otra parte, ideologías hay en muchos lados.

4. Tampoco en la carta del 26 de octubre de 2005, como insiste dicho reportero, se nos solicita “evitar insistencias sobre el tema”. Lo que se nos pide es “no alimentar en los fieles expectativas contrarias al Magisterio y a la Tradición, como en el caso de un diaconado permanente orientado hacia el sacerdocio uxorado”, para no colocar “a la Santa Sede en la situación de tener que rechazar las distintas peticiones y presiones y, de este modo, se le hace aparecer como intolerante”. Esto se refiere, pues, a la petición de ordenar sacerdotes casados, que algunos de esta diócesis hace tiempo formularon, pero que nosotros en ningún momentos alentamos.

5. Hemos demostrado con nuestros hechos que acatamos la decisión de la Santa Sede, porque se trata de una orden, no de una sugerencia. El hecho de que sigamos formando a nuestros catequistas de comunidades y dándoles los ministerios de Lector y Acólito, con los permisos para bautizar y, con el aval de la Conferencia Episcopal y la autorización de la Santa Sede, para asisitir válidamente matrimonios, no es rebeldía, sino una responsabilidad pastoral para atender los servicios que los fieles requieren. No dejamos de esperar que algún día puedan ser ordenados diáconos permanentes, pues la necesidad concreta de nuestra Iglesia lo demanda, pero será hasta que la Santa Sede lo considere pertinente. Que no haya temor de que desobedezcamos, pues somos una Iglesia con Pedro y bajo Pedro.

6. El hecho de que, conociendo nuestra realidad y sintiendo en el corazón las necesidades de los fieles, insistamos en nuestra petición de ordenar más diáconos permanentes, no es contrario a la obediencia. Así nos lo enseña el Concilio Vaticano II: “Esta obediencia, que conduce a la más madura libertad de los hijos de Dios, exige por su naturaleza que, al buscar prudentemente los presbíteros, en el cumplimiento de su ministerio, movidos de la caridad, nuevos métodos para el mayor bien de la Iglesia, propongan confiadamente sus proyectos y expongan insistentemente las necesidades de la grey que les ha sido confiada, prontos siempre a someterse al juicio de los que ejercen la autoridad principal en el gobierno de la Iglesia de Dios” (Decreto Presbyterorum Ordinis, 15). Lo que se dice a los presbíteros, vale también para los obispos. Y esto concuerda fielmente con la forma como Jesús obedeció a su Padre: En el huerto de los Olivos, no una vez, sino tres veces le insiste en no pasar por esa muerte; pero acepta, con sudor de sangre, la voluntad del Padre (cf Mt 26,36-44; Lc 22,41-44). Deseamos seguir este camino en nuestra obediencia.


Suplicamos su oración, para que el Espíritu Santo, con el auxilio de nuestra Madre María de Guadalupe y de San Juan Diego, nos ayude a ser fieles discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en El tengan vida.

 

Servidores en Cristo, Buen Pastor,

 

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
+ Enrique Díaz Díaz
Obispo Auxiliar de San Cristóbal L. C.


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