Oaxaca, a 22 de abril de 2007

 

¿DESPENALIZAR EL ABORTO?

Comunicado de Prensa

 


Ante la decisión del gobierno del Distrito Federal de despenalizar el aborto; ante la confusión, división y confrontación que está causando en la sociedad, quiero encontrar algunas preguntas que se hacen para justificar y promover conductas contrarias a la vida.

1.- Si el ser humano es capaz de subsistir sólo fuera del vientre de la madre por el nacimiento ¿No quiere esto decir que el hijo no nacido no es persona humana?. Se es persona desde la concepción, no hasta el nacimiento cuando el niño sale del vientre de la madre; desde su concepción se trata de un ser humano que inicia un proceso vital continúo en el que no hay saltos cualitativos sino el progresivo desarrollo de una persona humana esencialmente nueva y diferente.

Nos haría bien conocer y difundir el maravilloso desarrollo de la vida humana, semana por semana, desde su concepción hasta su nacimiento. Gracias a la ciencia y a la técnica está a nuestro alcance.

El ser humano recién concebido es el mismo y no otro que el que después se convertirá en bebé, en niño, en joven, en adulto, en anciano; su aspecto y forma va cambiando según las fases de su desarrollo tanto en el vientre de la madre como después de su nacimiento. Sería absurdo defender que el hijo recién concebido no es un ser humano porque no tiene el aspecto de niño, sería como defender que el niño no es ser humano porque no tiene aspecto externo de adulto.

¿Por qué se penaliza el comercio de huevos de tortuga si éstos no son aún tortuga? ¿Será posible que jurídicamente lleguen a protegerse más que al ser humano en formación?

2.- Si el hijo no nacido es parte del cuerpo de la madre ¿No tiene ella el derecho de decidir sobre el destino del hijo?

El hijo aún no nacido no es parte del cuerpo de la madre; el hecho de que, antes del nacimiento, el hijo necesite el ambiente del vientre materno para subsistir, no implica que sea una parte de la madre. La ciencia demuestra categóricamente que es un ser completamente distinto de su madre; desde la concepción ya tiene su propio patrimonio genético distinto del de la madre, su propio sistema inmunológico diferente, se desarrolla y reacciona por su cuenta aunque la dependencia de su madre sea intensa; esta dependencia continúa de otra manera después del nacimiento y nadie se atreve a afirmar que el bebé es parte del cuerpo de la madre y no otra persona diferente.

Afirmar que el hijo no nacido forma parte del cuerpo de la madre y que, por lo mismo, ella es la única que puede decidir sobre el destino del hijo, no tiene ningún sustento científico ni moral. Se trata de una persona diferente que tiene derechos; el aborto no es como mutilarse un dedo o una mano.

3.- ¿Legalizar el aborto no ayudará realmente a disminuirlo y a sacarlo de la clandestinidad para controlarlo?

Legalizar el aborto no ayuda a su desaparición sino que aumenta su número, lo prueban las estadísticas de todo el mundo sin excepción; tampoco es cierto que despenalizando el aborto se terminan los abortos clandestinos; es bueno tener en cuenta que en los países que han despenalizado el aborto, sigue existiendo el aborto clandestino por varias razones: adulterios con consecuencias de embarazo, ocultar el embarazo para mantener cierta posición social etc.; ciertamente muchas de estas personas no acudirán a clínicas para registrarse ¿Acaso disminuirán los robos y secuestros si se despenalizan?.

La ley penal no sólo tiene como fin la persecución del delito sino también ayudar a conformar la conciencia social sobre los valores básicos de la convivencia, estimulando a los ciudadanos a no cometer lo que se penaliza. Cuando una determinada conducta se despenaliza, se hace cada vez más frecuente su práctica y hasta llega a ser vista como buena en la creencia equivocada, de no pocos, que todo lo legal es moral.

4.- ¿Penalizar el aborto no es poner el poder del Estado al servicio de una determinada moral?. Oponerse a todo lo que deteriora la vida, es cuidar y defender la vida en todas sus etapas; no se limita a las convicciones religiosas ni se trata de fanatismos, es la ley natural que obliga a todos los seres humanos sin excepción.

Los valores fundamentales, como el de la vida humana, son previos, superiores e independientes al Estado y a las determinaciones de las mayorías; el derecho a la vida desde su concepción es de ley natural, es un derecho irrenunciable. Ni el Estado ni la sociedad tiene alguna justificación para determinar lo contrario; toda norma jurídica que atente contra este principio es esencialmente injusta aunque se apruebe con todos los formalismos legales.

Tenemos que aprender de la historia: las normas que ampararon la esclavitud, las matanzas en distintos países, el exterminio de judíos eran intrínsecamente malas e injustas aunque fueran acordadas por órganos competentes del Estado. Lo mismo pasa con las leyes actuales que pretenden legitimar la práctica del aborto provocado.

La Iglesia siempre estará a favor de la vida del niño, de las mujeres y de todo ser humano. Aunque un gobierno despenalice el aborto, éste seguirá siendo un crimen abominable y seguirá vigente el mandamiento de Dios: “No matarás”. Las alternativas de solución a este problema habrá que buscarlas encauzando los esfuerzos a mejorar la salud y la educación auténtica y completa.

Nuestra oración y bendición para todos.

 

 

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

 

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