Oaxaca, a 29 de abril de 2007

 

LOS NIÑOS EN OAXACA

Comunicado de Prensa

 

Mañana celebramos el día del niño; la manera como un pueblo ve y atiende a los niños refleja la salud y el futuro de la sociedad. En Oaxaca crece la conciencia de una mayor responsabilidad y atención a los menores, constatamos acciones pequeñas pero esperanzadoras que son como luz y fermento, sin embargo, preocupa el grave deterioro que está causando a los niños la situación de pobreza por la injusticia social, el bajo nivel de educación, el ambiente de violencia y la drogadicción. Sólo insinuamos algunos rostros de la pobreza y de la violencia en los niños.

1.- La pobreza.

Según el censo del año 2000, la población infantil de Oaxaca es de 1’725,875 lo que representa alrededor del 50 % de la población total; al menos el 47 % del total de los niños registrados vive en municipios considerados de muy alta marginación. Los niños que viven en esas zonas enfrentan situaciones muy precarias.

Nuestro Estado muestra el mayor rezago en el desarrollo infantil pues sólo el 61.7% de su población menor de 15 años tiene oportunidades de progreso; se encuentra también entre los mayores porcentajes de preescolares desnutridos en el país y la taza de mortandad infantil es la más alta a nivel nacional con un 2.5 %.

Entre los menores de 6 a 14 años, un 18.3 % no sabe leer ni escribir y un 7.5 % de los niños escolarizados presenta inasistencia escolar. Existen en Oaxaca municipios donde el analfabetismo, el rezago educativo a nivel primaria, las condiciones insalubres de vivienda, el hacinamiento y los bajos ingresos son el dominador común.

De acuerdo a una investigación de CANICA, existen 750,000 niños y niñas trabajadores en el Estado; 64 % son niños y 36 % niñas, sus edades fluctúan entre 2 y 18 años. Según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en Oaxaca se registran las peores formas de trabajo infantil: trabajo en calles y mercados, en basureros, explotación sexual, acompañan a sus padres a ladrilleras, a la elaboración de fuegos pirotécnicos y al campo. Todas estas formas de trabajo generalmente llevan a la inasistencia escolar hasta llegar, en ocasiones, a la deserción y a la pérdida de salud.

En la ciudad de Oaxaca son varios miles los niños en situación de calle; las zonas con mayor población son el mercado de abastos, el primer cuadro de la ciudad y los cruceros de la zona periférica. La mayoría son indígenas zapotecos, mixes, triquis y mixtecos; en general provienen de familias desintegradas y la mayor parte presenta segundo y tercer grado de desnutrición; la violencia intrafamiliar es un agravante más en la salida de su casa que acelera y agrava su situación en la calle.

El 63% de estos niños llevan en promedio un año en la calle; sus trabajos son principalmente venta de productos, limpia parabrisas, boleros, cargadores, músicos y cantores. El principal motivo para salir a la calle es el económico, inducido generalmente por la familia, para alimentos y para financiar sus estudios. El 72% de los padres de familia de estos niños tiene trabajos informales o labora en oficios mal remunerados. Estos menores provienen de 39 colonias de la ciudad y de 10 comunidades del Estado; el 50 % mantiene contacto con su comunidad de origen.

2.- La violencia.

En las regiones de conflicto los niños viven en un clima de violencia, van creciendo con resentimientos y odio en su corazón; lo constatamos en nuestras visitas periódicas. La lucha entre grupos por el poder, los conflictos de tierras y las injusticias son las principales causas de los conflictos en dichas regiones.

La explotación sexual conlleva violación, maltrato físico ó psicológico, provoca pérdida de autoestima, induce al alcoholismo y a la drogadicción, los exponen a enfermedades de transmisión sexual, origina embarazos en niñas y adolescentes.

Celebrar el día del niño nos interpela a todos a unir esfuerzos para mejorar esta situación y enderezar el rumbo de nuestra sociedad; un llamado especialmente a los padres de familia, a las autoridades y a los maestros; no podemos, no debemos permitir que la cultura de la muerte ensucie y destruya la vida de tantos niños y el futuro de Oaxaca. ¡No hay tiempo que perder!.

Nuestra oración y bendición para todos.

 

 

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

 

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