Orizaba de San Miguel, Ver., Abril 10 de 2007

 


Muy queridos hermanos y hermanas:

Por voluntad de Dios, expresada a través del ministerio del Santo Padre Benedicto XVI, se me ha pedido que me traslade a ejercer el ministerio episcopal en la Arquidiócesis de Xalapa. Por motivos de fe y de obediencia filial a la voluntad de Dios, tan claramente expresada a través del deseo del sucesor de San Pedro, he aceptado esta nueva misión con dolor, con temor y con gusto. Esto significa que, a partir de la publicación oficial de mi nuevo nombramiento, dejo de ser el Obispo de la querida Diócesis de Orizaba aunque, según el Derecho eclesiástico, estaré todavía dos meses como Administrador Diocesano de la misma hasta que tome posesión de la nueva Sede de Xalapa.

Los motivos de mi traslado son fundamentalmente dos: primero, la renuncia del Señor Arzobispo Don Sergio Obeso Rivera, por razones de edad, y la aceptación de la misma por el Papa Benedicto XVI; segundo, el deseo y mandato del mismo Santo Padre Benedicto XVI, expresado a través de la Nunciatura, para que yo aceptara ser el nuevo Arzobispo de Xalapa. Me causa dolor dejar la querida Diócesis de Orizaba cuando apenas lleva siete años de su fundación. Sin embargo, confío plenamente en Dios y que El se encargará de proveer el Obispo apropiado para promover la unidad de todos los integrantes de la Diócesis, así como la continuidad de los procesos pastorales iniciados con tanto entusiasmo y dedicación.

Confieso, con sencillez y sinceridad, que me provoca temor el nuevo encargo ya que soy conocedor del gran compromiso que implica el gobierno pastoral, en Jesucristo, de la Arquidiócesis de Xalapa. También soy plenamente consciente de mi debilidad y de mis limitaciones. Sin embargo, mi aceptación gustosa se fundamenta en mi profundo deseo de hacer lo que Dios me pide, lo que claramente es su santa voluntad, confiado plenamente en la gracia y la fuerza del Espíritu Santo, en la maternal intercesión de la Virgen Inmaculada de Guadalupe y en el apoyo de San Miguel Arcángel, de San Rafael Guízar Valencia y del Beato Angel Darío Acosta Zurita. Agradezco a todos y cada uno de Ustedes su colaboración, amistad y afecto fraterno. Ruego al Señor, nuestro Dios y Padre, por Jesucristo su Hijo, nuestro Señor, que nos conceda a todos la unidad y la concordia de nuestras almas, para continuar, con la fuerza del Espíritu Santo, la obra de Dios que nos hereda el muy querido Señor Arzobispo don Sergio Obeso Rivera y todos sus ilustres y santos predecesores.

El Señor aumente en nosotros su gracia y nos conceda, por intercesión de Santa María Inmaculada de Guadalupe, de San Miguel Arcángel, de San Rafael Guízar Valencia, del Beato Angel Darío Acosta y compañeros Mártires, cumplir con alegría su santa voluntad.

 

 

+Hipólito Reyes Larios
Arzobispo Electo de Xalapa y
Administrador Diocesano de Orizaba

 

 

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