Tehuacán, Puebla., 27 de abril de 2007

 


DIA DEL NIÑO

El 30 de abril es el Día del Niño en nuestro país. Los niños son “la primavera de la familia y de la sociedad” (Jubileo de las familias, Roma, 2000); “en ellos se fragua el futuro de la humanidad y de la Iglesia” (Directorio de Pastoral Familiar, México, n. 300).

Cristo Jesús -Hijo de Dios hecho hombre- fue gozosamente acogido y educado por sus padres María y José. En una frase muy llena de significado, san Lucas resume la vida de Jesús niño, adolescente y joven, diciendo que “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2,52). Ya adulto, Jesús actúa tierno y cercano a los niños, presentándolos incluso como criterio de salvación: “Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan; porque de los que son como ellos es el Reino de Dios.” (Lc 18,16).

En tiempo de Jesús, los niños no tenían derechos, sino que dependían de las decisiones de los adultos. Jesús rompe esquemas: no sólo pide que dejen a los niños que se le acerquen, sino que los adultos aprendan a ser como ellos. Ser como los niños es aprender a abandonarse confiadamente en el amor de Dios Padre.

La familia crece en humanidad y en el espíritu del seguimiento de Cristo Jesús, en la medida que acoge, protege y educa a los niños y los lleva a Cristo Jesús; más aún, no sólo convirtiéndolos en “reyes por un día”, sino en criterio de madurez espiritual, a fin de pertenecer al Reino de Dios.

Los niños tienen derecho: a ser concebidos, nacer y crecer al calor del corazón amoroso de papá y mamá; a una educación integral –física, psicológica, moral, espiritual-; a ir asumiendo gradual y progresivamente sus derechos y deberes; a recibir con gratitud y a dar con solidaridad.

Frente a una “cultura de muerte” que nos invade, el Día del Niño sea una ocasión propicia para mostrar nuestro crecimiento “en sabiduría y en gracia ante Dios y ante los hombres”.

 

+ MONS. RODRIGO AGUILAR MARTÍNEZ
OBISPO DE TEHUACAN
RESP. DE LA DIMENSIÓN EPISCOPAL DE FAMILIA


 

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