Cd. Valles., 14 de abril de 2007

 


A TODOS LOS SACERDOTES, RELIGIOSAS Y FIELES LAICOS DE LA DIOCESIS

Queridos hermanos y hermanas:

Dentro de unos días México se encontrará en el terrible dilema de votar o por la vida o por la muerte. Se trata de una iniciativa de la ley que pretende legalizar el aborto voluntario ( o procurado) durante las 14 primeras semanas de gestación, por diferentes motivos y bajo diferentes modalidades.

Como Obispo y pastor responsable de esta diócesis que el Señor me ha confiado, quiero presentar ante ustedes algunos criterios tomados de la razón, de la ciencia, de la conciencia moral, de la Biblia, de la enseñanza de la Iglesia y de nuestras leyes civiles, para que, debidamente informados, tomemos una decisión iluminada y valiente a favor de la vida, que es el derecho fundamental de toda persona humana.

1. La libertad, por la que cada uno dispone de sí mismo, es una fuerza de crecimiento en la verdad y la bondad. En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia. La libertad se nos dio no para elegir entre el bien y el mal, sino para elegir libremente el bien. Elegir el mal no es usar de la libertad sino abusar de ella. La libertad hace al hombre responsable.

2. “La libertad hace del hombre un sujeto moral; sus actos deliberados pueden ser buenos o malos moralmente. Su moralidad depende del objeto, del fin y de las circunstancias. Ejemplo: un fin bueno no puede hacer bueno un acto malo; el fin no justifica los medios. Un fin malo hace malo un acto bueno” (cf. Catecismo Igl. Cat. 1731 ss).

3. “Presente en el corazón de la persona, la conciencia moral le ordena, en el momento oportuno, practicar el bien y evitar el mal. La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona humana reconoce la cualidad moral de un acto concreto que piensa hacer, esta haciendo ha hecho.

En todo lo dice y hace, el hombre está obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto. Nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien”(CIC 1777ss).

4. “La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida”(CIC 2270; Donum Vital 1)

5. “Queda prohibida toda discriminación… que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos libertades de las personas” (Constitución Política de los E.U. Mexicanos, art. 1 “Nadie podrá ser privado de la vida…”(Ibib. Art. 14)

6.“Desde el momento en que un individuo es concebido entra bajo la protección de la ley y se le tiene por nacido para los efectos declarados en el presente Código” (Código Civil DF, art. 22)

7. “No matarás”(Ex 20,13; Deum 5,17;Mt 5,21;Mc 10,19)

8.”En el caso del aborto se percibe la difusión de una terminología ambigua, como la de “interrupción del embarazo”, que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opinión pública. Quizá este fenómeno lingüístico sea síntoma de un malestar en las conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento” (Juan Pablo II, Enc. Evangelium Vital 58)

9. “La gravedad moral del aborto procurado se manifiesta en toda su verdad si se reconoce que se trata de un homicidio, homicidio de un ser humano inocente, débil, totalmente confiado a la protección y al cuidado de la mujer que lo lleva en su seno… Es cierto que en muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso,… sin embargo, jamás pueden justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente” (ib)

10. “La vida, desde su concepción, ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables” (Concilio Vaticano II, 1965Const. Gaudium et Spes 51).

11.-“Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae”(o sea, ipso facto = automáticamente) (Código de Derecho Canónico, c. 1398)

12. La Iglesia señala este delito como uno de los más graves y peligrosos, alentando así a quién lo comete a buscar solícitamente el camino de la conversión. En efecto, en la Iglesia la pena de excomunión tiene como fin hacer plenamente conscientes de la gravedad de un cierto pecado y favorecer, por la tanto, una adecuada conversión y penitencia” (Juan Pablo II, Enc. Evangelium Vital 62).

13. “Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, por ser contrario a la ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre, reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia”(Ib.)

14. “La Vida humana empieza en el momento de la fertilización (o concepción). Ya están ahí todos los elementos constitutivos de un ser humano; sólo le falta desarrollarse, primero en la etapa embrionaria hasta las doce semanas, y luego en la etapa fetal, en adelante, hasta la 40ª semana, pero ya es un ser humano desde el principio. Se va desarrollando en le seno materno, pero aun después de nacido sigue creciendo: al principio no puede sostenerse, no puede hablar. Por eso las 12 o 14 semanas para abortar son arbitrarias. Se dice así solo por razones políticas o económicas. Si pudieran ver fotos de un bebé en el seno de su madre…Es tarea del médico respetar la vida; destruirla va contra la ética médica. Ya Hipócrates, en el siglo Vº antes de Cristo, decía que un médico no debía practicar el aborto. Aprobar el aborto es perder el sentido de la proporción. Ni biológica ni científicamente se puede justificar un aborto. “Embrión”, “feto” son clasificaciones humanas; lo importante es que ya inició su proceso y debe respetarse. Quienes piensan abortar, sepan que no se van a operar del apéndice ni van a sacarse una muela o a extirparse las amígdalas; sepan que van a matar aun ser humano” Cf. Dr. Jesús Kumate, ex – Secretario de salud, de México. 24 , marzo 2007)

15. “Antes de haberte formado yo en seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado” (Jer 1,5) “. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias por que me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo de mi alma” (Sal 139, 13-14).

16. “El Magisterio de la Iglesia ha proclamado constantemente el carácter sagrado e inviolable de toda vida humana, desde su concepción hasta su fin natural. Este juicio moral vale ya al comienzo de la vida de un embrión, incluso antes de que se haya implantado en el seno materno, que lo custodiará y nutrirá durante nueve meses hasta el momento del nacimiento” (Benedicto XVI, 27 de Febrero de 2006).

Al considerar estos textos en favor de la vida, quiero invitarlos a que los hagamos nuestros y que lleguen a ser una norma para nuestra conciencia. Dios, nuestro Creador y Padre, es el autor de la vida humana: Él nos la da y es el único que nos la puede recoger. Precisamente, de ser criaturas suyas, de ser imagen y semejanza de Dios, nace nuestra dignidad como personas.

Y el respeto que pedimos para nosotros mismos, debemos también reconocerlo para nuestros hermanos, aun para el más pequeño y débil, como es una criatura en el seno de su madre.

Pido, pues, a todos los fieles católicos de nuestra diócesis, así como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: ¡Amemos la vida! ¡Respetemos la vida! ¡Defendamos la vida!

A los padres familia, a los maestros, a los catequistas y sacerdotes, les pido que. tanto en la casa, como en la escuela o en la iglesia, no dejemos de orientar, educar y formar a los adolescentes y jóvenes, ellos y ellas. En la conciencia moral sobre el valor inviolable de toda vida humana, que se origina a través de la sexualidad, que es un don de Dios pero que tiene que ser ejercida con amor y responsabilidad y a su debido tiempo.

No se olviden nuestros adolescentes y jóvenes que la auténtica educación de la sexualidad y del amor implica la formación de la castidad, como virtud que favorece la madurez de la persona y la capacidad para respetar los tiempos y saber esperar la llegada del amor fecundo en la formación de una familia por medio del matrimonio, bendecido por Dios.

Médicos, autoridades, comunicadores, y a toda la sociedad en general, tenemos la tarea de buscar nuevos caminos de respeto hacia la vida humana, que es el primer derecho del ser humano. Y Dios bendecirá nuestros esfuerzos.

Oremos al Señor para que infunda su Espíritu en nuestros legisladores y protejan la vida humana desde el primer momento de la concepción hasta su término natural. Encomendamos esta causa a la Santísima Virgen de Guadalupe, madre de Jesús y madre nuestra, para que ella interceda por nuestra Patria y por todas nuestras familias.

Afmo. En Cristo:

+Roberto Octavio Balmori Cinta, m.j.
Obispo de Ciudad Valles


 

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