Corpus Christi Tlalnepantla, a 25 de agosto de 2007


Carta al Arzobispo Atenágoras

 

Su Eminencia Atenágoras
Arzobispo Metropolita de México
Sacro Arzobispado Ortodoxo Griego de México
Agua caliente esq. Saratoga
Col. Lomas Hipódromo
CP 53900 Naucalpan, Edo. de México

 

Muy estimado Hermano en el Señor:

Reciba un cordial saludo, con mis mejores deseos de todo bien en Nuestro Señor Jesucristo.

Me es muy grato escribirle para agradecerle muchísimo la amable carta de Ud. de fecha 17 de agosto de 2007, y el obsequio tan hermoso y significativo del engolpion, que ha tenido la delicada atención de hacerme llegar, y que aprecio profundamente.

Comparto plenamente con Ud. el sentir, tan vivamente expresado en su carta, acerca de cuánto es deseable caminar, mediante un diálogo cada vez más profundo, hacia la unidad de nuestras Iglesias, y con qué gran anhelo es de esperar el día en que nos sea posible gozar la total unión eucarística.

También para mí fue motivo de profunda alegría y complacencia nuestro encuentro. Mucho aprecié y le agradezco vivamente su cordialidad y la amable y fraternal confianza que tuvo a bien imprimir a nuestra conversación.

Con mi mejor voluntad procuraré hallar cauces que hagan posible un diálogo común entre nuestras Iglesias a nivel más profundo, mediante una comisión bilateral, como Ud. expresó.

Con placer espero, accediendo gustosamente a su amable invitación, y agradeciéndola con particular aprecio, poder encontrarnos nuevamente en la sede de su Arzobispado.

Entretanto reciba la seguridad de mi fraterno afecto en el Señor, mientras me reitero de Ud. atto. y s.s.

Ricardo Guízar Díaz
Arzobispo de Tlalnepantla

 

RELACIÓN
DE LA VISITA DEL ARZOBISPO ATENÁGORAS
DE LA IGLESIA ORTODOXA GRIEGA
AL ARZOBISPO CATÓLICO DE TLALNEPANTLA

El 16 de agosto de 2007 por la tarde, en la sede arzobispal de la Catedral de Tlalnepantla, Su Eminencia el Arzobispo Atenágoras, de la jurisdicción griega de México, América Central, Caribe, Venezuela y Colombia, por deseo mutuamente manifestado y acordado, se reunió con el Arzobispo de Tlalnepantla, Ricardo Guízar Díaz, para intercambiar reflexiones y apreciaciones sobre tópicos de mutuo interés en el campo de sus respectivas responsabilidades eclesiales; y, al mismo tiempo, estrechar vínculos personales de mutuo conocimiento y aspiraciones comunes.

El Arzobispo Atenágoras se hizo acompañar por dos sacerdotes pertenecientes a su jurisdicción, el Archimandrita José, encargado de la Catedral de Sta. Sofía, que se halla en el territorio correspondiente a la Arquidiócesis de Tlalnepantla, y el P. Atanasio, candidato a Rector de la Universidad Ortodoxa de Cuba, cuando esté terminada allá su sede; por su parte acompañaron al Arzobispo Guízar Díaz su Obispo Auxiliar Francisco Ramírez, su Canciller Mons. Leodegario Gómez y los Padres Enrique Fernández, Párroco, y Jibrán Lugo, Vicario.

El encuentro se caracterizó por una gran cordialidad, y se desarrolló en un ambiente fraterno de apertura y mutuo aprecio. Como posteriormente expresó el Arzobispo Atenágoras en carta dirigida al Arzobispo Guízar Díaz, “sin duda nuestro encuentro demostró una vez más que un camino luminoso se abre también en México para nuestras Iglesias Católica y Ortodoxa, en pro del diálogo cada vez más profundo y de la total unión eucarística, cuando Dios disponga, conforme a nuestra dedicación, que sea el tiempo justo para ello”.

Al conocer que la Iglesia Católica en México tiene establecida en su Conferencia una Comisión específicamente destinada a fomentar la comunión y el diálogo interreligioso, el Arzobispo Atenágoras expresó: “Fue también motivo de alegría el que hayamos podido platicar en torno a la urgente necesidad de continuar desplegando el diálogo Católico-Ortodoxo en nuestra región y de dar pasos concretos en la creación de una Comisión encargada de la consecución de este loable y necesario objetivo. En este espíritu me pongo a su amable disposición respecto a esta propuesta, en la inconmovible esperanza de que, conforme a los signos de nuestro tiempo, podamos internarnos en una nueva y más profunda etapa de entendimiento y conciencia de unidad, especialmente en esta época compleja, donde en muchas latitudes los tradicionales valores cristianos peligran y experimentamos el peligroso avance de influencias foráneas que no representan la esencia de nuestra conciencia cultural y antropológica”.

Antes de finalizar el espacio de tiempo dedicado al diálogo, expresó el Arzobispo Atenágoras al Arzobispo Guízar Díaz: “Somos hermanos; y siempre es grato encontrarnos”. “Esperamos en Dios que pueda repetirse una vez más este encuentro, y nos honre Ud. la próxima vez con su visita a la Sede de nuestro Arzobispado Ortodoxo Griego”.

Hubo un intercambio de dones: algunas publicaciones y un pequeño cuadro con imagen tejida de la Madre de Dios por parte del Arzobispo Guízar Díaz y un engolpion (pectoral) que ostenta también a la Teotokos, por parte del Arzobispo Atenágoras. El encuentro culminó con una sencilla cena, ofrecida por el arzobispo Guízar Díaz al arzobispo Atenágoras y a los dos sacerdotes que lo acompañaron.

Arquidiócesis de Tlalnepantla


 

 

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