Oaxaca, a 26 de agosto de 2007

 

ES MEJOR PREVENIR QUE LAMENTAR

Comunicado de Prensa


La muerte, el dolor y la devastación provocada por el terremoto de Perú y la angustia y los daños sufridos por miles de personas en nuestro país ante la llegada de huracán Dean, son por un lado un llamado fuerte a la solidaridad que nos permite sentirnos cercanos a los que sufren; por eso es necesario valorar la colaboración generosa de quienes han ofrecido su aporte en la medida de sus capacidades y de quienes han cumplido con su responsabilidad institucional para que los efectos de los fenómenos naturales sean lo menos trágico posible.

Por otro lado, estas difíciles circunstancias deben ser también motivo de reflexión. Ante todo debemos reconocer nuestra débil condición humana, no sólo en lo físico sino también en lo social, pues casi siempre quienes resultan más dañados son los que menos tienen. Son ellos los que habitan las zonas más riesgosas y en las condiciones más precarias. No obstante, ante muchos fenómenos de la naturaleza, todos quedamos indefensos, esto nos hace sentir, como algo natural, la necesidad de solidaridad; es decir, nos obliga a reconocer que en la vida, todos necesitamos de todos para salir adelante frente a las dificultades comunes que se nos presentan.

Los terremotos, los huracanes, el desborde de los ríos, las inundaciones, el desgajamiento de cerros por el reblandecimiento de la tierra, deben ser motivo para implementar los mecanismos y una cultura de prevención social que nos ayude a todos no sólo a hacer frente a las emergencias, sino a prevenirlas. Afortunadamente, de algunos fenómenos naturales pueden tenerse datos anticipados para actuar con responsabilidad, como es el caso de los huracanes, de otros todavía no lamentablemente.

Ahora tenemos más información y sabemos también que los cambios climáticos en la naturaleza no son un misterio en sus causas. El calentamiento global causado por el daño a la atmósfera es, a su vez, el causante de muchos desequilibrios; sin embargo seguimos contaminando la atmósfera, la tierra, los ríos, talando bosques, la mayor parte de las veces en un afán meramente económico que pone al dinero por encima de la misma supervivencia humana.

Es necesario educarnos para que nuestra solidaridad se exprese también en el cuidado y en el respeto a la naturaleza, de tal manera que entendamos que nuestra vida es parte de esta naturaleza que depende en parte de nuestra atención y de nuestro cuidado.

Finalmente, tomar una actitud positiva de prevención ante el futuro, nos puede ayudar a aceptar que existen también otro tipo de desastres: los sociales, políticos, económicos, culturales, educativos, que podían preverse con una visión solidaria hacia las generaciones que vienen.

 

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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