Durango, Dgo. 26 de agosto del 2007

 

E P I S C O P E O

“PEDRITO”


“ Pedrito” tiene mucho corazón; desde hace muchos años se ha aplicado a las causas de los pobres de las colonias populares, de los centros penitenciarios, de los prostíbulos, etc. Los pobres acuden a su mediación y le gratifican con su estima. La ciudadanía le reconoce su sensibilidad y sus tesoneras gestiones ante toda clase de organismos.

Goza de reconocimiento social, al grado que, aún sin perfil de legislador, para hilaridad nacional ocupó una curul en la pasada Legislatura federal. Pero su opción preferencial por los pobres, no siempre va acompañada de la prudencia, primera de las cuatro virtudes cardinales; como en abril del 2004, cuando, alineado a legisladores del PRI y del PRD, levantó su mano en la Cámara de Diputados para aprobar el Instituto Nacional de Medicina Genómica, con ventanas abiertas a la clonación y a la manipulación de los embriones humanos, que al final de cuentas violan la dignidad de la persona humana y legalizan homicidios.

También, este jueves pasado, una nota periodística atribuye a “Pedrito” una irreflexión más; dice la nota: “condena Pedro Ávila Nevárez que el Seminario de Durango busque ocupar la Ciudad de los Niños. Insistió que el Seminario ya cuenta con las instalaciones para realizar sus actividades, y que desde que vivía el Padre Ramírez se le hizo la petición de ceder el lugar, él nunca dio la firma; querían obligarlo, acotó tajante”.

Postmodernamente se habla del “pensamiento débil” de muchos que no tienen un sistema filosófico coherente para juzgar sobre personas, cosas y acontecimientos: ¿será que “Pedrito” quiera apadrinar una causa para su protagonismo, o en qué aguas abreva, o quien lo utiliza para lanzar tamaña mentira?; ¿y, con qué fines?; ya se verá.

Dice el título de la nota periodística: “Pide “Pedrito” rescatar la Ciudad de los Niños”. La Ciudad de los niños, como otras en el país, es obra social de la Iglesia. Como hasta Salinas de Gortari en 1992, la Iglesia no tenía personalidad jurídica, libertad religiosa y ni derecho de petición; y como los ministros de culto no éramos reconocidos como ciudadanos, la Iglesia apoyaba sus obras en Asociaciones Civiles encabezadas por laicos confiables; así se han protegido siempre muchas obras sociales de la Iglesia en México. El Padre Ramírez fundó y sostuvo pues la Ciudad de los Niños por medio de una Asociación Civil. Dicha Asociación existe y está sesionando cada mes, resolviendo paso a paso, los diversos aspectos que quedaron pendientes con la muerte del Padre.

Dice la nota, “que no se debe perder el objetivo por el que fue creado este lugar”. A la muerte del Padre, en el Episcopeo del 21 de enero, informé a la Sociedad sobre el estado de la Ciudad de los Niños y sus pendientes, algunos lentos, otros complicados. Entre pendientes humanos, tenencia de la tierra, jurídicos, demandas laborales, indemnizaciones, recursos económicos, etc. estamos actualizando el objetivo social, pues al final sólo quedó una escuelita para niños de los alrededores con una maestra que paga la Asociación Civil. Dado que desde la próxima reunión en el mes de septiembre, los asociados iniciaremos a aportar una cuota mensual voluntaria para el gasto corriente y como también pretendemos formar una red de donantes, ojalá que “Pedrito” también aporte de su bolsillo.

Pero sobre todo, para que “Pedrito” no confunda una obra social de la Iglesia con una maniobra política con finalidad desconocida, ojalá que “nuestro líder social” ordene sus pensamientos, practique las virtudes morales y no levante falso testimonio.



+ Héctor González Martínez
Arzobispo de Durango

 

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