México D.F., 8 de agosto de 2007



La Diócesis de Torreón peregrinó al Tepeyac

Participaron más de 5000 personas con motivo del Jubileo de Oro

Como una de las actividades programadas para el Año Jubilar de Oro con motivo del 50 Aniversario de Ordenación Episcopal de Mons. Fernando Romo Gutiérrez y de su fundación, la Diócesis de Torreón realizó, el pasado miércoles 8 del presente mes, su tradicional PEREGRINACIÓN A LA NACIONAL BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, en la ciudad de México. Poco más de cinco mil fieles católicos laguneros, provenientes de las parroquias San Marcos, Transfiguración del Señor, San Rafael, Nuestra Señora de Guadalupe y San Juan Diego, Nuestra Señora de Fátima, Jesús Maestro, San Juan Bautista, San José, Santa Cecilia, San Jerónimo en Lequeitio, Nuestra Señora del Refugio en Matamoros, Sagrado Corazón de Jesús en Francisco I. Madero, Santiago Apóstol en Viesca, Resurrección del Señor en Concordia y Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y San Pedro Apóstol en San Pedro de las Colonias, además de las capillas San Miguel Arcángel y Santa María del Milagro de Caná, junto con muchas familias que se organizaron por su cuenta, se dieron cita en esta importante Basílica mariana, con la finalidad de expresar, como cada año, su amor a la Virgen de Guadalupe.

La peregrinación que inició formalmente a las 8:00 hrs., partiendo de la Glorieta de Peralvillo en el Distrito Federal, fue presidida por Mons. José Guadalupe Galván Galindo, Tercer Obispo de Torreón. A las 10:00 hrs., Mons. Galván presidió también la Eucaristía por 18 presbíteros de esta diócesis lagunera que acompañaron, como cada año, a sus comunidades parroquiales que en 100 autobuses se trasladaron hasta la Ciudad de México.

“Nuestra joven Iglesia nació con la herencia de una profunda identidad mariana. Como en el ayate de Juan Diego, María imprimió su imagen en el corazón de los laguneros. Ya desde los años anteriores a la creación de la Diócesis y de la fundación de la ciudad, el 5 de abril de 1875 fue erigida -en una localidad que posteriormente entraría a formar parte de esta diócesis- la Parroquia Nuestra Señora del Refugio, en Matamoros de la Laguna, Coah. Luego, unos cuantos meses después de que la estación ferroviaria El Torreón fuera elevada a la dignidad de Villa, el Primer Obispo de Saltillo, Don Santiago Garza Zambrano, erigió en ese lugar la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe. Era el 27 de diciembre de 1894. Después, apenas pasada la Revolución Mexicana –cuando Torreón empezaba a ser ya una ciudad en crecimiento y desarrollo- se inició la construcción de otro templo dedicado a la Virgen Santísima, ahora bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, que fue elevado a Parroquia en 1920. A la fundación de la Diócesis, este templo pasó a ser la Catedral de la Diócesis. Posteriormente, el 18 de octubre de 1930, se bendijo otro templo mariano, dedicado ahora a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Así, haciéndose presente en tierras laguneras con estas bellas advocaciones marianas, María, como en la Iglesia primitiva, perseverando junto a los apóstoles a la espera del Espíritu cooperó con el nacimiento de la Iglesia misionera, imprimiéndole un sello mariano que la identifica hondamente. Por eso, a partir de 1958, la Iglesia de Torreón no ha dejado de contemplar filialmente a la Virgen María, que,“como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todas las personas, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios, ya que en María nos encontramos con Cristo, con el Padre y el Espíritu Santo, como asimismo con los hermanos”.

Recogiendo la importante presencia de María en la vida de la Iglesia, el Obispo diocesano afirmó: “En este importante momento de nuestro caminar diocesano, María brilla ante nuestros ojos como imagen acabada y fidelísima del seguimiento de Cristo. María Santísima, la Virgen pura y sin mancha, es para nosotros escuela de fe destinada a guiarnos y a fortalecernos en el camino que lleva al encuentro con el Creador del cielo y de la Tierra. Ella nos enseña el primado de la escucha de la Palabra en la vida del discípulo y misionero. En ella, la Palabra de Dios se encuentra de verdad en su casa, de donde sale y entra con naturalidad. Ella habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra se hace su palabra, y su palabra nace de la Palabra de Dios, Sus pensamientos están en sintonía con los pensamientos de Dios; su querer es un querer junto con Dios”.

Para concluir, el Obispo exhortó a los católicos, pero especialmente a los laguneros con estas palabras: “En el marco de nuestro Año Jubilar, contemplando los grande retos que debemos asumir, hagamos hoy el compromiso de enriquecer, con el ejemplo de María, la dimensión materna de nuestra comunidad eclesial y su actitud acogedora, que la convierte en ‘casa y escuela de la comunión’ y en espacio espiritual que prepara para la misión… Permanezcamos en la escuela de María. Inspirémonos en sus enseñanzas. Pongamos todo nuestro empeño en acoger y guardar dentro del corazón las luces que ella nos ofrece. Hermanas y hermanos: dejémonos cautivar por el testimonio alegre y fiel de María Santísima. Sigamos celebrando nuestro Año Jubilar de Oro, “Anunciando el Evangelio” con renovado entusiasmo, sabiendo que siempre nos acompaña la primera evangelizadora, discípula y misionera: María, la “Madre del Verdadero Dios por quien se vive”.

La cita anual de la Iglesia de Torreón con la Señora del Tepeyac en su casa de México, concluyó por la tarde, cuando los fieles católicos laguneros devotos de la Virgen Morena participaron en una Hora Santa en la misma Basílica, antes de disponerse a regresar a sus hogares.

 

PBRO. LIC. IGNACIO MENDOZA WONG SÁNCHEZ
Director de Comunicación Social

 


© 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO