Oaxaca, Diciembre 2 de 2007

 

EL AGUINALDO, UN RESPIRO Y UNA ESPERANZA DE JUSTICIA.

Comunicado de Prensa

Estamos terminando un año cuyas dificultades sociales y políticas han impactado la economía de nuestro pueblo, sobre todo de quienes viven de su salario semanal o mensual; sin embargo, el mes de Diciembre se presenta como una oportunidad para reactivar la economía en algunos sectores por el turismo que empieza nuevamente a caminar por nuestras calles, por los ingresos que envían o traen consigo quienes regresan a su lugar de origen para pasar en familia la Navidad y el Año Nuevo, o por los aguinaldos que reciben muchos trabajadores.

El aguinaldo es un acto de justicia, reconocido por la ley, al que tiene derecho todo trabajador. Los buenos proyectos requieren necesariamente de la inversión económica y del trabajo; sólo así las empresas y otras fuentes de trabajo crecen y crean riqueza. El aguinaldo es una manera de reconocer y valorar la aportación de los trabajadores compartiendo con ellos los logros económicos.

El aguinaldo es un ingreso extra que debemos utilizar con responsabilidad, principalmente en bien de la familia. Para muchos hogares es un respiro que tranquiliza, un motivo de esperanza y de alegría cuando el aguinaldo se emplea para cubrir las deudas y gastos urgentes, para satisfacer las necesidades básicas y, cuando es posible, para propiciar el esparcimiento que acerque y una más a los miembros de la familia.

No pocas veces, mareados por la fiebre del consumo y de la fiesta, no sólo se gasta todo el dinero del aguinaldo sino que se contraen deudas que hacen más difícil la llamada “cuesta de Enero”. El año próximo 2008 sólo será mejor si tenemos familias más responsables e integradas y no si tenemos únicamente más objetos innecesarios y hasta de deshecho que la propaganda nos hace consumir.

No cerremos los ojos a tantas familias que carecen de lo necesario y sólo sobreviven porque no tienen trabajo estable; no perdamos la oportunidad de abrir los ojos y el corazón para compartir generosamente con quienes ni siquiera pueden pensar en aguinaldo; quizá varias de estas personas viven cerca de nosotros.

Este mes es también temporada turística; recibamos a los turistas con la tradicional hospitalidad y cortesía oaxaqueña, atendiéndolos y erradicando todo abuso, de tal manera que valoren la cultura del pasado y del presente de nuestras comunidades y alimenten en ellos deseos de regresar; los turistas son un recurso para mejorar la economía de muchas familias y, al mismo tiempo, un vehículo de comunicación entre las diferentes culturas.

Con nuestra oración y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

© 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO