Oaxaca, a 14 de enero de 2007


LA MIGRACIÓN, UN DESAFÍO PARA OAXACA

Rueda de Prensa


Hoy celebramos en la iglesia la Jornada Mundial del Migrante; una oportunidad para reflexionar sobre el impacto de este fenómeno que marca la familia, la economía, el campo, la educación, la política, la cultura y la religión.

En Oaxaca, de los 570 municipios más del 50% revelan altos índices de migración, 303 municipios son expulsores y 70 son de atracción; en el interior del Estado hay migración a la costa, a la región del Papaloapan y a la ciudad de Oaxaca; la migración interior del país se dirige más al Distrito Federal, a los Estados de México, Veracruz, Puebla y a los campos agrícolas de Sinaloa, Jalisco y Baja California. De acuerdo al último censo más 800, 000 oaxaqueños residen en otros Estados del país y poco más de dos millones en Estados Unidos.

El fenómeno de la migración tiene sin duda aspectos positivos y negativos, señalo algunos aspectos positivos:

1.- La movilidad humana siempre ha acompañado al hombre; es un resorte que impulsa a responder a las necesidades fundamentales y a la superación; la migración propicia el intercambio económico y cultural, la realización de muchas personas y familias, la proyección y enriquecimiento de culturas.

2.- Es patente la superación de familias por el buen uso de las remesas, estudio de los hijos, mejoramiento y hasta construcción de casas; la comunicación periódica por teléfono o por Internet y, sobre todo, la presencia anual con motivos de navidad o fiesta, alimenta la unidad familiar y fortalece sus valores.

3.- No faltan mujeres verdaderas heroínas que, redoblando el trabajo, sacan adelante a sus hijos; nos muestran cómo en toda persona hay grandes capacidades no pocas veces dormidas. La migración nos descubre la capacidad de entrega, de lucha y de guías auténticas en miles de mujeres.

4.- La migración ha propiciado la creación de redes de intercambio y solidaridad entre comunidades y pueblos en lo económico, cultural, político y religioso. Los migrantes llevan valores, energía, alegría, diversidad cultural; de allí la organización de colonias que aportan a la sociedad y se apoyan entre sí.

5.- Los migrantes también son portadores de fe y de esperanza; según los obispos norteamericanos el catolicismo está aumentando considerablemente en Estados Unidos, gracias a la fe de los migrantes hispanos; una fe vivida siempre evangeliza. Muchos migrantes son verdaderos misioneros en Estados Unidos.

Pero tenemos que reconocer que la causa principal de la migración en Oaxaca es la pobreza; la gran mayoría sale en busca de empleo para poder sobrevivir. Me limito a señalar algunos rostros del impacto negativo en los jóvenes y en las familias:

1.- La edad de los que emigran oscila entre los 15 y 40 años, edad de fuerza productiva y emprendedora, edad de ilusiones y consolidación de proyectos de vida. Se calcula que al final del año 2006 más de 15, 000 jóvenes emigraron de Oaxaca: 8, 487 a otras regiones del país y 6, 857 a los Estados Unidos; según el conteo del 2005 la tercera parte de la población en Oaxaca está entre los 15 y 24 años.

Vemos adolescentes y jóvenes que no tienen otra ilusión que crecer un poco para emigrar sin importarles ya el estudio; de Estados Unidos regresan a las fiestas de sus comunidades para gastar dinero pero, al paso de los años, se sienten cada vez más extraños en un pueblo que va dejando de ser el suyo. Como muchos se van jóvenes y sin estudio, no conocen bien sus raíces y su personalidad no está aún consolidada; el cambio brusco de cultura propicia confusión, mezcla de idiomas, abandono de valores, cambio de religión y deterioro cultural; esto lleva paulatinamente a la pérdida de identidad.

2.- Hay poblaciones donde quedan pocos jóvenes varones, muchas mujeres solas con hijos o solteras esperando ansiosas la navidad o la fiesta patronal para reencontrarse con su ser querido; niños y mujeres crecen sin la figura del padre al que solo ven como proveedor de bienes para subsistir, pero no como el que da protección, cariño y les dedica tiempo.

Es preocupante la desintegración familiar, de pocos hogares, por abandono definitivo o por cambio de cónyuge con todas las consecuencias que esto comporta. Sin duda el rostro más dramático es la muerte del migrante que destruye el empeño de levantar a los suyos y realizar su sueño; son varios cientos de migrantes mexicanos que mueren cada año en el paso a la frontera o en el desierto.

La migración constituye un verdadero desafío para Oaxaca, para toda la sociedad y para la misma iglesia; es urgente focalizar y promover acciones públicas, académicas, sociales y pastorales para atender y reducir su impacto negativo.

Que la Familia de Nazareth, modelo y consuelo del migrante, nos acompañe y proteja a todos por el camino de la vida auténtica en la justicia y en la paz.


Nuestro saludo cordial y bendición para todos.



+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

 

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