León, Gto., Enero del Año 2007


La Celebración

La Diócesis de León, situada al occidente del Estado mexicano de Guanajuato fue fundada por el Papa Pío IX por su Bula “Gravissimum Sollicitudinis” el 26 de Enero de 1863.

Pero el 25 de Noviembre del 2006, S. S. Benedicto XVI, decide elevar la Diócesis de León a la categoría de Arquidiócesis, siendo el encargado de llevarla enhorabuena el Nuncio Apostólico en México, Mons. Giuseppe Bertello, quien por medio de la Bula nombró como primer Arzobispo a Monseñor José Guadalupe Martín Rábago.

Con la creación de esta provincia, por decisión paterna del Papa Benedicto XVI, corresponde al Obispo de la Diócesis de León las funciones propias de Arzobispo Metropolitano, cuya responsabilidad “no debe limitarse a los aspectos disciplinares, sino extenderse, como consecuencia natural, al mandato de la caridad, a la atención discreta y fraterna, a las necesidades de orden humano y espiritual de los pastores sufragáneos”

La cita para anunciar este nombramiento se dio este Viernes 26 de Enero del 2007, cuando desde muy temprano las campanas de la Catedral Basílica de León repicaban para que todos los fieles llegaran a la misa de medio día donde se convertiría en Catedral Metropolitana y sede arzobispal de la nueva Provincia Eclesiástica del Bajío, que conforma la Arquidiócesis de León, las Diócesis de Celaya, Irapuato y Querétaro.

Puntuales llegaron más de dos mil fieles a ser participes del gran acto que la ciudad de León tenía. Una hora antes de efectuarse esta mención, la Peregrinación que venia desde Tacubaya, D.F., llegaban a agradecerle a la Madre Santísima de la Luz los favores realizados, como han venido haciéndolo desde hace 77 años.

El recinto lucía esplendoroso decorado con flores de colores representativos del Vaticano, las cuales engalanaban los pasillos y el altar donde se ubicarían los Arzobispos, Obispos invitados así como los Sacerdotes de las diferentes diócesis. Además, cabe notar que los cantos que el coro interpretó fueron piezas compuestas en la última visita a nuestro país del Papa Juan Pablo II, de la Misa de San Juandieguito, siendo acompañados con sus hermosas melodías por los asistentes que abarrotaron el lugar, sintiéndose una atmósfera de alegría y fe. Teniendo las imágenes de las patronas de las cuatro ciudades en cada uno de los pilares, La Madre Santísima de la Luz (León), Nuestra Señora de los Dolores (Querétaro), La Inmaculada Concepción (Celaya) Nuestra Señora de la Soledad (Irapuato).

Antes de iniciarse la celebración, autoridades civiles, políticos y líderes empresariales se ubicaban en las bancas asignadas detrás de las sillas que fueron ocupadas por los 30 Diáconos, 300 Sacerdotes, 300 Seminaristas y representantes de las diferentes congregaciones religiosas de León, quienes al igual que todos los fieles esperaban la llegada del Excmo. Mons. José Guadalupe Martín Rábago, quien arribaría acompañado del Nuncio Apostólico Monseñor Giuseppe Bertello.

Previo a la ceremonia religiosa todos los sacerdotes se alistaban y aprovechaban para saludar amistosamente a sus homólogos y comentar del gran acontecimiento que se iba a vivir ese día.

Las campanas sonaban anunciando que ya era el momento de que hicieran el acto de procesión, encabezando la fila, los tres obispos de las diócesis congregadas en la Arquidiócesis de la Provincia Eclesiástica del Bajío: Mons. José de Jesús Martínez Zepeda (Obispo de Irapuato), Mons. Lázaro Pérez Jiménez (Obispo de Celaya) y Mons. Mario de Gasperín Gasperín (Obispo de Querétaro).

Seguidos por los obispos invitados Mons. Carlos Aguilar Retes (Obispo de Texcoco y presidente de la CEM); Mons. Leopoldo González (Obispo Auxiliar de Guadalajara y Secretario Gral. de la CEM); Mons. Braulio Rafael León Villegas (Obispo de Ciudad Guzmán); Mons. Arturo Szymansky (Arzobispo Emérito de San Luis Potosí); Mons. Oscar Armando Campos Contreras (Obispo Auxiliar de Antequera- Oaxaca); Mons. Hilario Chávez (Obispo Emérito de Nuevas Casas Grandes, Chihuahua); Mons. Ulises Macías Salcedo (Arzobispo de Hermosillo, Sonora); Mons. Luis Morales Reyes (Arzobispo de San Luis Potosí); Mons. Emilio Berlie Belaunzarán (Arzobispo de Mérida, Yucatán); Mons. Gonzalo Galván (Obispo de Ahutlán, Jalisco); Mons. Anselmo Zarza Bernal (Obispo Emérito de León); y Mons. Juan Frausto Pallares (Obispo Auxiliar de León). Al final Monseñor Martín Rábago era recibido entre aplausos y felicitaciones, portando una elegante vestimenta, relativo a este evento.

La misa se iniciaba presidida por el aun Obispo, que se encontraba acompañado a su derecha por el octavo Obispo de León, Anselmo Zarza y Bernal, así como el Obispo de Celaya, Lázaro Pérez, además por el Nuncio Apostólico Giuseppe Bertello. A su izquierda, el Obispo de Querétaro, Mario de Gasperín Gasperín; el Obispo de Irapuato, Jesús Martínez Zepeda y Monseñor Arturo Szymansky, Obispo Emérito de San Luis Potosí, quienes siguieron con los ritos iniciales de la ceremonia, para después dar paso a la liturgia de la palabra que fue proclamada por una Laica “Lupita”, el Salmo a cargo del Padre José Guadalupe Plascencia y, la segunda lectura por parte de un seminarista. Enseguida Un Diácono proclamó el Evangelio, que fue escuchado atentamente por todos los presentes.

El silencio se sobrevino una vez que el Pbro. Pascual López Márquez (Secretario Canciller) leyó la Bula Pontificia que había traído el Nuncio Apostólico en México, Mons. Giuseppe Bertello, con el mensaje que el Santo Padre le había mandado para otorgarle tal nombramiento, para después fundirse en un caluroso aplauso.

Enseguida el Señor Arzobispo Don José Guadalupe Martín Rábago, dijo la homilía, la cual fue muy emotiva resaltando la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, como la necesidad de trabajar en la unidad, bajo la protección de María, la Madre de Dios y Madre nuestra.
Cerca de finalizar la ceremonia el ya nombrado Arzobispo agradecía la presencia de todos los asistentes sin ocultar en su rostro la enorme felicidad que lo envolvía, “Quiero agradecer a los Arzobispos que condujeron el caminar de la Provincia a la que hemos pertenecido hasta ahora: Gracias a los Excmos. Señores Arturo Antonio Szymanski y Don Luis Morales Reyes. Gracias por su ejemplo de comunión episcopal y por su amistad; gracias a los sacerdotes y demás agentes de la Arquidiócesis de San Luis Potosí con quienes logramos estrechar vínculos de cercanía y compartir proyectos pastorales. ¡Dios te bendiga, Arquidiócesis de San Luis Potosí y te fortalezca en la experiencia de una renovada creatividad pastoral, ahora que inicias un nuevo camino iluminado por la rica identidad cristiana de tu historia! En especial manifestó su gratitud a una persona muy importante en el caminar de esta Iglesia diocesana de León, quien es digno de un gran reconocimiento por su entrega y gran testimonio, por la forma tan firme con que supo guiarla, el Sr. Obispo Don Anselmo Zarza y Bernal”.

Además tuvo también palabras para todos los presentes “Gracias a los sacerdotes y a los agentes de las diócesis amigas que nos acompañan en esta celebración. Gracias a las autoridades estatales y municipales por su plena disponibilidad para colaborar en la organización de este evento religioso. Agradecemos también a los representantes de los medios de comunicación que han contribuido para la difusión de esta liturgia y han mantenido constantemente informados a los fieles, creando un clima de interés y de participación”

Señaló que “Cada Obispo es responsable de su propia Diócesis, pero también debe ir educando a todos los fieles, especialmente a los sacerdotes, para que se comprometan en tareas que trasciendan su Iglesia particular y superar una mentalidad exclusivista en el ejercicio de un espíritu misionero”.

Quedando en la historia la voluntad del Santo Papa que; Celaya, Querétaro, Irapuato y León se unieran en una nueva Catedral Metropolitana. Recordando que
La Provincia del Bajío nace dotada de inapreciables dones con que el Señor nos ha regalado; con su devoción y la protección Mariana, además de la decisión paterna del Papa con las responsabilidades de los Obispos de extender el mandato de la caridad.
Al final el Nuncio Apostólico expresó unas palabras para el nuevo Arzobispo:
“ Quiero felicitar a esta Iglesia particular de León, a Monseñor José Guadalupe Martín Rábago y a las Diócesis que formarán parte de esta Provincia Eclesiástica, y desear que sea esta una nueva etapa en la vida de esta religiosa región y que sea una oportunidad para profundizar en nuestra fe”.
La conversión de Catedral Basílica de León a Catedral Metropolitana fue seguida por cerca de 2000 fieles, algunos de ellos ubicados en las tres capillas en el interior de la Catedral, la capilla de Nuestra Señor de Loreto (capilla penitencial), la capilla de Cristo Rey (del Santísimo) y la de San José siguiendo el acto de fe en grandes pantallas que se instalaron en cada una de ellas, como en la puerta lateral de catedral que da a la calle de Hidalgo, para no perderse ningún momento importante; así como los fieles que siguieron toda la misa por las televisoras que transmitían en vivo cada detalle que se efectuaba.

Después de la ceremonia religiosa cerca de 600 invitados se congregaron en el patio de la Catedral, el cual se encontraba elegantemente decorado para compartir este nuevo nombramiento al lado del ahora Arzobispo José Guadalupe Martín Rábago, quien durante toda la comida recibió innumerables felicitaciones y abrazos de los asistentes. En la recepción lo acompañaron algunos invitados especiales; como en representación del Gobernador del Estado de Guanajuato; el Secretario de Gobernación, Gerardo Mozqueda; el Presidente municipal de León Vicente Guerrero; así como representantes de la Iglesia. Aun la misma lluvia no quiso perderse esta festividad y compartió la misma alegría por esta gran ocasión.

El banquete que se ofreció en honor del Arzobispo consistió en una entrada de quesos, seguido de una fuente de mariscos, para continuar con una crema de champiñones, filete de pescado en crema de perejil acompañada de una guarnición de verduras y de postre strudell de manzana con helado de vainilla.


Por Berenice Rojo

 

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