Oaxaca, a 28 de enero de 2007


CURAR Y FORTALECER LA FAMILIA

Comunicado de Prensa

 

Nuestra sociedad se está levantando muy lentamente aún en medio de dificultades, de falta de claridad y desconfianza; es prometedora la acción de personas y de grupos que apuestan por un Oaxaca más justo y humano con tareas que contribuyen a la reconciliación de la sociedad y a una reforma a fondo del Estado. Desde esta perspectiva y compromiso, la reparación de daños, la urgente creación de fuentes de trabajo y la construcción de la paz adquiere un sentido, un ritmo y finalidad diferente.

En este laudable esfuerzo me parece oportuno hacer notar que si queremos enderezar en serio el rumbo de nuestra sociedad, junto con la reconciliación social y la reforma del Estado, debemos simultáneamente curar y fortalecer la familia ¿Por qué?.

En el conflicto constatamos que todo, absolutamente todo, repercute en la familia: las decisiones políticas, las tácticas asumidas por las organizaciones y líderes sociales, las opciones económicas, los programas de educación, las posturas de la iniciativa privada, los medios de comunicación, las políticas de salud, la impartición de justicia etc. Todo daño a la cultura, a la educación, a la economía, a la política y a la sociedad repercute directamente en la vida concreta de las familias; lo estamos constatando con el reciente aumento al precio de la tortilla y de la leche, en el trágico accidente de nuestros hermanos de Huautla.

Pero también constatamos que la familia es el mejor lugar de restauración y fortalecimiento de las personas; es su hábitat natural donde las personas se sienten acogidas, comprendidas, acompañadas y apoyadas en vista a su superación y realización.

La familia también es el lugar más importante de socialización; allí se viven y se experimentan las diferentes relaciones: la paternidad y maternidad, la filiación, la fraternidad, la relación de esposos; allí se vive la igualdad fundamental en las diferencias, la complementariedad, la autoridad como servicio y la dependencia humanizante, la necesidad de la corrección, del mutuo apoyo y del perdón. En una familia normal, la atención y cuidados privilegian a los más pequeños, a los enfermos y a los ancianos; en dichas familias nadie sobra ni estorba. Por todo esto, la familia es la mejor escuela de vida y el lugar más importante de humanización.

Si todo lo que se hace en la sociedad repercute en la familia, también todo lo que se hace en la familia repercute en los demás campos de la vida: trabajo, escuela, vida social, pasatiempo, por ejemplo, la violencia intrafamiliar, el alcoholismo o la infidelidad; de allí la urgencia imperante de voltear a nuestras familias para poder impulsar cualquier cambio importante en la sociedad. Una familia integrada en el amor es semillero de ciudadanos responsables, constructores del bien común y defensores de la justicia; una familia desintegrada, carente de amor y de respeto se convierte en una amenaza para la sociedad porque de allí saldrán hombres y mujeres egoístas, irresponsables y agresivos que no construyen sino que arrebatan y destruyen.


Por eso las familias tienen una misión relevante en la reconstrucción de la justicia, del desarrollo integral y de la paz que tanto anhelamos en Oaxaca; sin la familia todo esfuerzo por mejorar nuestra sociedad sería insuficiente, quedaría truncado y nunca lograría su fin. Oaxaca necesita de familias unidas y con valores que proyecten con hechos sus convicciones e impulsen la nueva etapa en nuestra sociedad. No dejemos pasar la oportunidad de transformar a Oaxaca.

Nuestro aliento a tantos padres y madres de familia que con sacrificios, y a veces desde la pobreza, mantienen la unidad y el amor en su familia; nuestro reconocimiento a quienes, desde campos diversos, luchan por levantar, defender y fortalecer las familias. Todos ellos son artesanos que están construyendo el futuro mejor para Oaxaca.

Nos solidarizamos con las familias de quienes sufrieron el accidente en Huautla y con sus comunidades; en la misa de este domingo oramos especialmente por quienes perdieron la vida y por todos los que sufren a consecuencia de este hecho trágico y doloroso.

Que la Sagrada Familia nos conforte y fortalezca para cumplir nuestra misión y hacer de nuestra familia santuario de la vida y semillero de ciudadanos honestos, responsables y constructores de justicia y de paz.

Nuestro saludo cordial y bendición para todos.


+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

 

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