Oaxaca, a 4 de febrero de 2007


LA VIDA CONSAGRADA, LUZ Y ESPERANZA.

Comunicado de Prensa


Con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que el Papa Juan Pablo II señaló para el 2 de febrero, quiero expresar mi reconocimiento y gratitud a tantos religiosos y religiosas que han dedicado años, y algunos toda su vida, al servicio en esta Iglesia de Oaxaca.

No podemos olvidar que el anuncio de Jesucristo nos llegó a través de los religiosos; Oaxaca pronto se consideró un foco estratégico para la difusión del Evangelio en esta región del país de difícil acceso; ya en 1535 el Papa Paulo III creaba la diócesis de Antequera nombrando a Don. Juan López de Zárate como su primer Obispo.

Desde el inicio llegan los padres dominicos y en 1576 los padres jesuitas. Por su testimonio de amor, austeridad y entrega supieron entrar en el corazón de nuestros pueblos afrontando carencias, grandes dificultades y peligros. Así mostraron su grande amor a Jesucristo, a la Iglesia y a los indígenas que poblaban esta región.

Así supieron transmitir y proyectar la vida cristiana en la arquitectura, la pintura, la música, las fiestas; la catequesis, el culto y las obras de caridad se fueron multiplicando y consolidando. Baste recordar, que en la ciudad de Oaxaca, la construcción de la mayor parte de nuestros templos antiguos están relacionados a religiosos y a monasterios de monjas contemplativas: Santo Domingo a los dominicos, la Compañía a los jesuitas, Nuestra Señora de la Soledad a los monjes recoletos agustinos, San José a las capuchinas españolas venidas de Guatemala, San Felipe Neri a los padres del Oratorio, San Francisco a los franciscanos dieguinos, Santa María de los Ángeles y de los Siete Príncipes a las capuchinas indias, el Carmen Alto a los carmelitas descalzos y la Merced a la orden de los hermanos de Nuestra Señora de la Redención o de la Merced.

La vida Consagrada, como regalo del Espíritu Santo a la Iglesia de Oaxaca, es una realidad; su testimonio de amor y de entrega cimentó y fue estructurando la vida cristiana desde la primera evangelización, tarea que se vio truncada con la expulsión de los jesuitas en 1767; por las guerras de independencia, las leyes de Reforma y las guerras internas del S. XIX; por las revoluciones y persecución religiosa las primeras tres décadas del siglo XX.

Algunos religiosos volvieron y otros nuevos llegaron gradualmente a Oaxaca; los jesuitas en 1888, los dominicos en 1938, los franciscanos en 1945, los agustinos en 1950, los escolapios en 1963, los josefinos en 1976 y los Misioneros del Verbo Divino en 1981. La presencia de religiosas ha sido más sentida en el último siglo; en Oaxaca se fundan las hermanas del Divino Pastor.

Ser consagrado es ser llamado por Jesucristo (vocación) a vivir con El (vida comunitaria) viviendo como El (consagración-misión); con la profesión de los consejos evangélicos, mediante los votos u otros vínculos reconocidos por la Iglesia, hombres y mujeres se consagran de modo especial a Dios y fortalecen la presencia y misión de la Iglesia.

Los consagrados que con fidelidad siguen a Jesucristo son un regalo del Espíritu Santo; como fermento animan a sacerdotes y a fieles laicos a madurar en la fe, a emprender el camino de santidad y a colaborar con generosidad en la misión evangelizadora de la Iglesia.

Así la Vida Consagrada asume la vida cristiana e interpela a la sociedad mediante la vivencia de los votos de pobreza, castidad y obediencia; los monasterios además, testimonian la primacía de lo absoluto de Dios y son verdaderos agentes evangelizadores en su soledad, silencio y vida de oración. La vida consagrada en sí misma es evangelizadora; lo podemos constatar en la historia.

Por eso, llenos de gratitud y de esperanza, elevamos nuestra oración al Señor por todos los consagrados y procuramos conocer y apreciar mejor sus carismas. Ante el ambiente individualista, ante los fuertes cambios sociales y culturales, estamos seguros que el testimonio fiel de los consagrados nos ayudará a impulsar la fidelidad a Jesucristo, la santidad de vida y el dinamismo pastoral de la Iglesia en Oaxaca.

Imploramos la fuerza del Espíritu y la intercesión de la Santísima Virgen por todos los religiosos y religiosas presentes en nuestra iglesia diocesana; exhortamos a los fieles laicos y a nuestros hermanos sacerdotes a orar y apoyar la vida consagrada; estamos en deuda con ellos.

Con nuestro saludo y bendición para todos.


+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

 

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