Oaxaca, a 11 de febrero de 2007


TENEMOS CUENTAS PENDIENTES

Comunicado de Prensa


Distencionan y nos dan tranquilidad algunas acciones y señales que propician se vaya restaurando gradualmente la vida social en Oaxaca; pero sabemos que el conflicto no se ha solucionado en sus causas lo que, aunado al rezago de décadas, mantiene una paz sumamente vulnerable. Se han atendido algunos efectos pero no sus causas; se están dando respuestas a urgencias pero no hay que olvidar lo que es más importante a corto, mediano y largo plazo.

Para Oaxaca no hay borrón y cuenta nueva; hay cuentas y tareas pendientes para el gobierno, para el magisterio y organizaciones civiles, para la sociedad entera y la familia. Esto exige una profunda reflexión y acción conjunta para afrontar las causas que han provocado tanto desorden, violencia y desesperación.

Sea cual sea nuestra respuesta o postura ante el reciente conflicto, de ninguna manera podemos claudicar de la responsabilidad de enderezar el rumbo y reconstruir las leyes e instituciones que han mostrado su incapacidad de garantizar la justicia social, el desarrollo integral, una educación de calidad y una vida más humana. De aquí la necesidad inaplazable de una reforma a fondo del Estado.

Si no queremos continuar hundiéndonos en la pobreza, en la injusticia, en la corrupción, en la violencia y en el libertinaje, es urgente un decidido cambio en la manera de pensar y de actuar; un cambio de mentalidad que nos lleve a asumir los principios y valores fundamentales que son cimiento de toda sociedad; una acción conjunta que nos lleve a promover leyes y estructuras sociales en donde sea realmente posible una vida más justa y humana, donde experimentemos todos lo que es vivir en paz.

Cuando buen número de ciudadanos no está jugando limpio en la cancha de la sociedad, en el campo del trabajo, de la economía, de la educación y de la política; cuando los árbitros no realizan bien su función y se corrompen, entonces el malestar y la violencia se expande más allá de la cancha y de los jugadores; por eso, no pocos se ponen la camiseta de la intolerancia, del radicalismo y de la agresión ante quienes se atreven a contradecir o a estar en el otro equipo.

Necesitamos una acción conjunta de todos para reconstruir la educación, la política, el tejido social y la familia; se requiere la colaboración más efectiva especialmente de quienes por su preparación, recursos, autoridad moral y responsabilidad pública, tienen la posibilidad real de impulsar iniciativas o de influir en la toma de decisiones.

Necesitamos un cambio de mentalidad; para ello es indispensable cultivar los valores de la verdad, honestidad, responsabilidad, compromiso por el bien común y la justicia, la reconciliación y la confianza; son los valores que sostienen y fortalecen la convivencia pacífica y el desarrollo de la sociedad. Estos valores requieren ser trabajados al menos desde la familia, la escuela, la iniciativa privada, el gobierno y los medios de comunicación.
En estos momentos nos urge trabajar la confianza y la reconciliación. En varios sectores y en no pocos ciudadanos se respira desconfianza; la falta de credibilidad siempre paraliza la vida de las personas y daña las comunidades. La confianza social es clave para reconstruir nuestra sociedad porque propicia apertura y la creación de redes fuertes y amplias que estimulan la participación activa de los ciudadanos en la construcción de una sociedad más justa y humana.

La reconciliación no es una táctica para bajar los brazos y mantener el orden injusto, ni mucho menos para acallar conciencias; es por el contrario un llamado a la conversión y a emprender con decisión el camino de una vida auténtica.

Que el Buen Dios continúe mostrándonos su misericordia y nos guíe por el camino de la paz.

Con nuestra oración y bendición para todos.


+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

 

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