Oaxaca, a 22 de julio de 2007

 

UTILICEMOS LA RAZÓN, COMO INSTRUMENTO PARA SUPERAR
NUESTRAS DIFERENCIAS.

Comunicado de Prensa

 

El pasado lunes 16, la ciudad de Oaxaca fue nuevamente escenario de noticias desagradables por el clima de violencia que se vivió durante el enfrentamiento entre manifestantes y policías. Estos acontecimientos, además de los daños a la integridad física de quienes resultaron heridos, provocan un sufrimiento a los pobladores de la Ciudad que no quieren que se repitan los hechos del año pasado, pues las consecuencias, junto con el agravio a la vida y a la salud de las personas, alimentan los rencores, desintegran el tejido social e impactan en la situación económica de muchos trabajadores algunos de los cuales apenas si sobreviven en la economía informal. En estos acontecimientos nuestra postura es invariable: rechazamos la violencia como forma de solucionar problemas y mantenemos nuestra convicción de que el camino es un diálogo responsable y honesto

Parte de la identidad de este Estado de Oaxaca ha sido sin duda la capacidad de sus múltiples culturas de expresarse de una manera participativa y cooperante, de encontrarse para compartir. Sin embargo en el momento actual parecería que esta riqueza del pueblo oaxaqueño no sólo no se está cultivando, sino que se está dañando gravemente por el descuido ante los problemas sociales que no tienen aún soluciones de fondo.

Lo hemos dicho y lo seguiremos repitiendo cuantas veces sea necesario, ante los grandes desafíos frutos de la marginación, de la ignorancia, de la injusticia, de la corrupción, todos tenemos una responsabilidad común. Para salir adelante se necesita una visión amplia y generosa, con profundo sentido social, por parte de todos los ciudadanos especialmente de los grupos que asumen la responsabilidad en el gobierno, de los diferentes sectores sociales, de los partidos políticos, de las organizaciones civiles y de todas las instituciones para que, viendo por encima de sus intereses particulares, aporten lo mejor de una manera propositiva e incluyente en la búsqueda de soluciones a los múltiples problemas del Estado.

Es necesario que haya disposición al diálogo. Esto es ya un reclamo común para desterrar la tentación de la provocación y la violencia; mientras la agresión y la fuerza sean las únicas formas de ganar, todos perdemos. Renunciar al diálogo es renunciar a la razón. Y, renunciar a la razón para superar nuestras diferencias y construir la convivencia social degrada, rebajando nuestra misma condición humana. El riesgo de posturas cerradas, fundamentalistas como se llaman actualmente, consiste en que no solo debilitan la credibilidad de quienes las asumen, sino que inhiben el crecimiento de la solidaridad para que la sociedad alcance las metas de justicia social tan urgentes, ante los grandes rezagos que siguen dañando a los más pobres.



 

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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