Durango, Dgo. 8 de julio del 2007

 

Publicamos el artículo de Mons. Héctor González Martínez, Arzobispo de Durango, correspondiente a la serie dominical que se publica en la prensa local de la Ciudad de Durango

 

E P I S C O P E O
ABSTENCIONISMO

 

Hace ocho días la ciudadanía del Estado estuvo convocada a acudir a las urnas electorales para elegir 39 Presidentes Municipales y 17 Diputados al Congreso Local.

La fe del Bautismo y de la Confirmación ha de proyectarse a las distintas esferas de la sociedad. Ya debería ser de dominio público lo dicho por un autor cristiano del siglo II: “los cristianos son el alma de la sociedad”; no es que pretendamos uniformar a los electores, (cada quien vota en la casilla libremente y a conciencia), sino que participen e influyan en la configuración de la cultura democrática. “Para los fieles laicos es una omisión grave abstenerse de ser presencia cristiana efectiva en el ambiente en el que se desenvuelven. No pueden eludir el compromiso de afirmar en todo momento con coherencia y responsabilidad los valores que se desprenden de la fe” (CEM: Carta Pastoral Del Encuentro con JC a la solidaridad con todos, n. 271).

Como suele suceder en la democracia mexicana, también esta vez, en el Estado de Durango, el abstencionismo fue el rasgo más sobresaliente; abstencionismo que significa abstenerse de poner por obra algo que debemos de hacer, como es acudir a las urnas; en cuyo caso llega a ser pecado grave de omisión. Parece un vicio viejo, aunque las informaciones varían: en el 2001 votó el 43%, en el 2004 el 47% y en este 2007 el 43.7%; ahora, de cada 100 empadronados 43 acudimos a votar; porcentaje que se reparte entre ganadores y perdedores, vgr, de ese 43%, en esta capital el PRI obtuvo el 21.88 del padrón; de ahí para abajo los demás en todo el Estado. Así resulta que los próximos servidores públicos, gobernarán con minoría en lo que subyace un pecado social.

Parece que a algunos les acomoda mejor que no voten las mayorías. Cuando no se tiene voluntad de encaminar la democracia por derroteros más equilibrados y se hacen leyes a medida, se inhibe la participación y se mantiene el “status quo”.

Los bautizados no podemos conformarnos con ese fenómeno social y legal. S. Pablo en su carta a los gálatas enseña que no basta la ley o sus interpretaciones como las de los fariseos, las cuales pueden volverse esclavitud, siendo que nuestra “vocación es la libertad”. Esto nos estimule a buscar ser más libres. En otras democracias hay fórmulas para resolver cuando no se alcanza un tope mínimo razonable.

Esta realidad afecta inmediatamente a la Iglesia y a mí me frustra, porque acusa que nuestra evangelización es “como un barniz superficial” que no llega a las conciencias de sus adherentes. Esta realidad afecta también a otros actores, como al IEE, a los partidos políticos y a los legisladores para buscar reformas que actualicen la democracia; vgr, sorprende porqué hace un año el Congreso local no legisló más integralmente.

Se dice que el abstencionismo está previsto en la ley electoral. Pero no todo lo legal concuerda con la verdad, la rectitud y la justicia. En 1856 la ley Lerdo de Tejada sobre desamortización fue unilateral en su elaboración y lucrativa en su aplicación; la Constitución de 1917 tiene buenos enunciados, como el artículo 123, junto con artículos discriminatorios; la ley Calles del 31 de julio de 1926, sus antecedentes y sus reglamentarias, fueron persecutorias de la libertad religiosa; leyes recientes sobre sociedades de convivencia legislan contra natura; leyes mexicanas sobre el aborto legalizan el asesinato.

Se ha de evaluar pues seriamente, el fenómeno del abstencionismo, distinguiendo los factores que hayan influido, incluyendo a los bautizados católicos que no votaron o interfirieron al electorado, a los ministros de culto que no hayan motivado las conciencias, a los diputados por no haber legislado integralmente, a los que compraron las conciencias con cemento o despensas, etc. Todos y principalmente el IEE hemos de buscar modalidades que impulsen una democracia participativa que llene los vacíos vgr, señalando un porcentaje del padrón, la segunda vuelta, el tope de gastos o sancionar a los abstencionistas.

El abstencionismo podrá tenerse como legalmente aceptable, pero moralmente no.

 

Héctor González Martínez
Arzobispo de Durango

 

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