Tehuacán, Puebla., 19 de julio de 2007

 

VACACIONES ESCOLARES

Ha iniciado el tiempo de vacaciones escolares de verano, que modifica la vida familiar en muchos aspectos: puede ser tiempo que se aprovecha de muchos modos; o también puede convertirse en el sufrimiento de cómo entretener a los hijos en la casa, especialmente los pequeños.

Recuerdo las palabras que san Pablo dirige a la comunidad de Colosas y que son valiosas para fomentar la vida familiar:

“Como elegidos de Dios, como santos, como amados suyos, revístanse de sentimientos de tierna compasión, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Sopórtense y perdónense unos a otros, si uno tiene motivo de queja contra otro. Como el Señor los perdonó, a su vez hagan lo mismo. Pero, por encima de todo, tengan el amor, que reúne todo y todo lo hace perfecto.” (Col. 3,12-14).

Recuerdo, a su vez, lo que nos decía el Papa Juan Pablo II sobre la “espiritualidad de la comunión”: que veamos a los demás como “uno que me pertenece”, identificando “ante todo lo positivo” que haya en ellos, “soportándonos y comprendiéndonos mutuamente” y, sobre todo, que en esta relación reconozcamos cómo la Trinidad habita en nosotros, presente “en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado”.

Que las vacaciones no signifiquen escape, ruido, libertinaje; sino posibilidad de encontrarnos y dialogar con más calma y a fondo. Que en la relación familiar tengamos acciones concretas de escucha, de bondad, de paciencia, de servicialidad, de humildad, de perdón, las cuales son manifestaciones exquisitas del amor que nos tengamos.

Conviene que todos los miembros de la familia participen sugiriendo actividades a realizar, sensibles a las necesidades y posibilidades de diverso tipo, por ejemplo económicas o de tiempo: colaborar en tareas de la casa que durante el año se le cargan a unos cuantos; aprender o mejorar en manualidades u otras aficiones sanas; hacer deporte; salir en familia a pasear al campo o a otros lugares; desde luego no dejar la oración, ir a Misa especialmente el domingo; no es tiempo para olvidarse totalmente del estudio; en familia ayudar con empeño y creatividad a favor de actividades de la colonia, el barrio, la comunidad.

Lo que yo comento sea apenas el inicio de muchas otras sugerencias que puedan intercambiar en familia.

Por otra parte, en las vacaciones no se han de olvidar los principios fundamentales que guían la vida, porque son principios que no tienen vacaciones: La armonía en la relación con Dios, conmigo mismo, con los demás y con la naturaleza.

Deseo para usted fructuosas vacaciones en lo personal y familiar.

 

+ Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán

 

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