Oaxaca, a 17 de junio de 2007

 

REVISARNOS PARA ORIENTAR NUESTRO FUTURO

Comunicado de Prensa


El pasado 14 de junio fuimos testigos en la ciudad de Oaxaca de expresiones que nos invitan a una reflexión; estas manifestaciones nos muestran una vez más insatisfacciones profundas y heridas no sanadas. Se nos impone a todos una evaluación objetiva que nos permita darnos cuenta de los aciertos y errores cometidos durante el conflicto con la intención de que la experiencia adquirida nos ayude a transformar estructural y constructivamente nuestro Estado.

Necesitamos ver con serenidad y realismo para que los intereses creados y la irresponsabilidad no nos cieguen y alejen de las decisiones valientes que nos lleven por los causes y acciones adecuadas a solucionar los conflictos y responder a las necesidades fundamentales de la sociedad de Oaxaca. De no hacerlo así, mantendremos los rezagos, la credibilidad se ira debilitando cada vez más y el rechazo de toda la sociedad vendrá tarde o temprano.

Es de reconocer, en la reciente manifestación, signos de responsabilidad por parte del magisterio, de la APPO y de la mayor parte de los manifestantes como también señales de prudencia y esfuerzos por parte de las autoridades, sin embargo, no podemos cerrar los ojos a incoherencias y contradicciones.

Es cierto que el Magisterio necesita mejores condiciones de vida incluyendo salarios y prestaciones, pero también es cierto que necesita ser ejemplo de responsabilidad y trabajo; el nivel educativo en Oaxaca deja mucho que desear ¿Por qué después de varios meses sin clases el año pasado se vuelve a dañar a los niños suspendiéndolas?.

Es cierto que las organizaciones sociales y civiles deben ser valoradas y necesitan respeto a su trabajo, pero también es cierto que el pueblo no ve siempre coherencia en algunas de ellas.

Tenemos que reconocer acciones del Gobierno que ayudan a mejorar el ambiente y dan piso para avanzar, pero urge mayor agilidad en la procuración de justicia, en erradicar la corrupción para que los intereses personales y de grupo nunca estén por encima del bien común.

Ciertamente la sociedad oaxaqueña ha sido respetuosa y paciente, a pesar de haber sido gravemente dañada en muchos de sus miembros, pero también en momentos decisivos no pocos han cedido a ventajas personales que alimentan la corrupción y mantienen los rezagos sociales, tampoco ha sido siempre palpable su participación responsable en la defensa y fortalecimiento del bien común.

Se dice que se quiere a Oaxaca pero se le deteriora en su patrimonio cultural portador de historia y de enseñanzas de nuestros antepasados; se dañan monumentos que además de su valor artístico y arquitectónico, son verdaderos símbolos de vida, de unidad y de fe para la mayor parte de los oaxaqueños; no sin razón nuestra ciudad ha sido declarada Patrimonio Universal de la Humanidad. Deteriorar este patrimonio es dañar y ofender gravemente la herencia valiosa y los sentimientos más profundos de todo el pueblo oaxaqueño.

Nunca debemos olvidar que cualquier daño y agravio a una persona ofende a toda la sociedad y, cuando estos afectan a muchos, son una amenaza para la humanidad.

El pueblo de Oaxaca necesita con urgencia la colaboración responsable de las autoridades, del Magisterio y de toda la sociedad. De aquí la urgencia irrenunciable de una verdadera y profunda reforma del Estado que responda a las necesidades y aspiraciones fundamentales de los oaxaqueños, de una reforma educativa capaz de llenar los graves vacíos y debilidades que le aquejan; la urgencia de una participación de los ciudadanos más amplia y responsable en todo lo que concierne al bien común.

Así como en situaciones difíciles y enfermedades graves en la familia hacemos un esfuerzo extra así también, ante esta emergencia social, se requieren acciones responsables y un esfuerzo extra de todos.


Nuestra oración y bendición para todos.

 

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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