Oaxaca, a 25 de junio de 2007

 

SIN RESPONSABILIDAD SOCIAL ES IMPOSIBLE LA PAZ

Comunicado de Prensa

 


Vivimos en nuestro Estado de Oaxaca una época en la que todos exigimos nuestros derechos; es bueno el despertar de la conciencia en lo que legítima y justamente nos corresponde; desgraciadamente la exigencia de los derechos no siempre va acompañada del cumplimiento de las obligaciones y eso demerita en mucho la autenticidad de los discursos, de posturas y de luchas.

En las Visitas Pastorales hemos tenido la oportunidad de escuchar a muchas personas de diferentes sectores. Nos ha conmovido escuchar a trabajadores, amas de casa, adultos mayores, comerciantes de distintos niveles que se han visto seriamente afectados en su trabajo y en su familia por el conflicto. Es fácil mantener posturas y luchas cuando se tiene el sueldo seguro, pero también es fácil sucumbir económicamente cuando se depende de las ventas al turismo y de la estabilidad social. Son varios miles de familias que, tan sólo en el centro de la ciudad, viven directamente del turismo en Oaxaca.

Nos duelen los rostros de sufrimiento y angustia de indígenas que sobreviven vendiendo recuerdos de artesanías por las calles y por los pasillos del mercado, las mujeres humildes que venden tortillas en las puertas, tantos locatarios y comerciantes en pequeño y no pocos adultos mayores que siguen siendo el sostén para otros; muchos no han recuperado el trabajo perdido, se ve lejos la recuperación de las ventas y varios, en la desesperación, han caído con agiotistas agravando aún más su situación. Son rostros de personas humildes y necesitadas que viven la angustia diaria por las bajas ventas, el riesgo de cerrar su comercio y perder su trabajo; es común que de un solo local o comercio se sostengan varias familias.

Nadie tiene derecho a violar los derechos de otros en la lucha por defender los propios; nadie tiene derecho a luchar contra la injusticia cometiendo otras injusticias; nadie tiene derecho a perseguir un delito cometiendo otros delitos.

Es necesario ver y oír las secuelas graves de nuestras posturas y acciones para exigirnos mayor congruencia por lo que trabajamos, defendemos y luchamos. Una amenaza y hasta simples rumores de acciones que desalientan al turismo, inyectan desconfianza, abren más las heridas recientes y dañan gravemente a miles de familias; lo estamos constatando.

La responsabilidad social es absolutamente indispensable para la paz. La paz comienza con el cumplimiento estricto de nuestras obligaciones; si queremos que nos traten con justicia, tratemos con justicia a los demás; no esperemos justicia si somos injustos; si respetamos a Oaxaca, a su sociedad y a sus visitantes, también nosotros seremos respetados por todos. La Paz es fruto de la Justicia.

Nuestro llamado a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, especialmente a quienes sirven en el magisterio, a los que ejercen autoridad en los diferentes niveles de gobierno y a quienes militan en la política; urge rectificar lo torcido, dar señales claras de que queremos en serio una sociedad justa y en paz. Urge erradicar cualquier postura y señal que dañe a terceros, más cuando se trata de personas humildes que trabajan honestamente para vivir y levantar a Oaxaca.

Nuestro llamado a los empresarios a reforzar el ánimo, a no doblar la voluntad ni las manos frente a una situación ya de por sí difícil pero que día a día, con la ayuda de Dios y del esfuerzo humano, se irá resolviendo. Parte de la solución está en el ánimo de seguir emprendiendo nuevas iniciativas empresariales para asegurar el sentido humano y la responsabilidad social de la empresa, viendo en cada trabajador a una persona y no sólo una pieza, para mantener los empleos y promover la creación de otros, para voltear a los sectores más débiles de la sociedad, y en la subsidiaridad, brindarles el apoyo que esté en su posibilidad. Los tiempos difíciles nos ponen a prueba para que los empresarios y comerciantes cierren filas en la solidaridad y en la responsabilidad por el bien común; Oaxaca necesita de todos.

Finalmente, a propósito de los lamentables hechos que sucedieron el jueves 21 en Juquila, la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca reitera su invariable respeto por las leyes e instituciones que nos rigen; reconocemos y aceptamos que la libertad de credo es un derecho humano que debe ser garantizado. Estimamos profundamente la actitud de los sacerdotes del Santuario que de manera responsable evitaron hechos graves de enfrentamiento que hoy podríamos estar lamentando; deploramos la actitud imprudente, irresponsable y falsa de quienes sin contar con información objetiva, han distorsionado la verdad y han contribuido a generar un clima de mayor tensión en Santa Catarina Juquila. Con la Oración pedimos a nuestro Padre Dios, por intersección de la Santísima Virgen de Juquila, nos ayude a construir una sociedad reconciliada, capaz de vivir en la justicia y en la paz.


Nuestra oración y bendición para todos.

 

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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