Oaxaca, a 18 de marzo de 2007


DIA DEL SEMINARIO

Comunicado de Prensa


Hoy celebramos el día de nuestro Seminario Diocesano; fué fundado por el obispo dominico Fr. Tomas de Monterroso el 5 de Abril de 1671 con el nombre de Seminario de la Santa Cruz; el Papa Inocencio XI le otorgó el título de Pontificio el 12 de Abril de 1673. El siguiente obispo le dio un impulso académico consolidando diversas facultades; nos referimos a Dn. Nicolás del Puerto, originario de Santa Catarina Minas, sobresaliente en elocuencia y doctrina por lo que le llamaron el “Salomón de América” y el “Cicerón de los estrados”.

Nuestro Seminario Pontificio de la Santa Cruz fue, por casi 200 años el único centro de estudios superiores y, por más de 200 años el centro cultural mas importante de toda la región. Ordinariamente accedían al Seminario quienes buscaban con seriedad superarse y capacitarse en ciencias, letras, filosofía y los candidatos al sacerdocio culminaban con la teología, de allí que entre sus exalumnos se encuentren personas que sobresalieron en diferentes campos y se proyectaron en la región y en el país. Sería oportuno hacer un estudio sobre lo que el Seminario ha aportado al Estado de Oaxaca; no pocos quedaríamos sorprendidos.

Las guerras de independencia, las leyes de reforma y las revoluciones frecuentes del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX, debilitaron y deterioraron gravemente la institución de nuestro Seminario; por varias décadas estuvo sobreviviendo afrontando graves contrariedades, carencias y limitaciones.

El Seminario Pontificio de la Santa Cruz sigue siendo de las pocas instituciones educativas que se esfuerza explícitamente por ayudar a discernir la vocación y ofrecer una educación integral; una educación en la que, además del área académica, se trabaja con esmero el área humana, la espiritual y la pastoral. Quiero acentuar la importancia del trabajo vocacional.

Ayudar a descubrir y seguir la vocación es una tarea fundamental en la que nos jugamos el futuro de nuestra vida. ¿Qué quiero ser y hacer en la vida? ¿por qué y para qué?. La respuesta sincera, razonada y vivencial a estas preguntas nos lleva a tocar los motivos profundos, el sentido y finalidad de nuestra vida. La orientación vocacional no puede reducirse a descubrir las cualidades corporales o intelectuales para un estado o trabajo; lo más importante es si en ese estado o trabajo me realizo, si soy útil a los demás y si soy feliz.

El piso firme y el motor de toda vocación autentica es la búsqueda de la verdad, del bien y de la belleza; por eso todo descubrimiento y avance en la verdad y en el bien comunica una nueva satisfacción y belleza a las cosas; de aquí que, el descubrimiento de la vocación personal es un momento importante porque hace que todo cambie, así como un paisaje que siendo el mismo de noche, es distinto después de salir el sol. Otro cimiento y motor ajeno a la verdad y al bien no sacia los anhelos profundos del ser humano y, tarde o temprano, se vivirá el vació de la realización personal, de sentido, de proyección y de felicidad.

La vocación, conocida y asumida con responsabilidad, orienta y da sentido a todo lo que pensamos y hacemos, fortalece los motivos para seguir adelante con esperanza, constancia y entrega. Las personas con identidad vocacional son como una antorcha que ilumina a su alrededor; por eso, lo mejor para cada persona es descubrir, seguir, alimentar y defender su vocación. Es lamentable que muchas personas pasen la vida sin descubrir su propia vocación; preocupan no pocos jóvenes que, por no discernir responsablemente su vocación, no encuentran su lugar en este mundo y van caminando entre frustraciones hacia su deterioro y deshumanización.

Nuestro Seminario Diocesano, a través de sus casi 366 años de servicio, ha formado no solo sacerdotes sino también a miles de hombres que, al reconocer que Dios no los llamaba al sacerdocio, asumieron su vocación, aprovecharon el cimiento de una formación integral y, desde diferentes campos, se han proyectado a la sociedad como educadores, políticos, empresarios, profesionistas y padres de familia.

Para continuar realizando esta labor fundamental, nuestro Seminario requiere de todos el apoyo de la oración, de servicios concretos y de la colaboración económica.

Nuestra oración y bendición para todos.

 


+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

 

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